Madrid El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía ha emitido un informe contundente desaconsejando rotundamente el traslado temporal del Guernica de Pablo Picasso al Museo Guggenheim de Bilbao, tal y como solicitó el Gobierno Vasco. La solicitud, realizada por la vicelehendakari Ibone Bengoetxea en Madrid, se basa en la posibilidad de exhibir la icónica obra en Euskadi, pero se encuentra con la firme oposición de los conservadores del museo madrileño, quienes alertan sobre el grave riesgo que un nuevo transporte supondría para su estado de conservación.
El informe del Departamento de Conservación-Restauración del Reina Sofía, hecho público este jueves, argumenta que las vibraciones inherentes al transporte de una obra de arte de estas dimensiones y características podrían generar nuevas grietas, levantamientos y pérdidas de la capa pictórica, así como desgarros en el soporte. La obra, según el informe, se mantiene en condiciones estables gracias a un riguroso control de las condiciones ambientales , pero su fragilidad la hace especialmente vulnerable a cualquier movimiento.
El documento adjunta un histórico de peticiones de traslado al Patronato del museo, todas ellas denegadas, lo que evidencia la postura constante de protección de la obra. Los conservadores subrayan que la evolución del estado de conservación del Guernica está directamente relacionada con los traslados a los que fue sometida en sus primeros años, lo que obligó a realizar exhaustivos tratamientos de restauración entre 1943 y 1957.
Tras una consolidación de la capa pictórica realizada por el Departamento de Restauración del MoMA de Nueva York en 1957, el Guernica realizó un nuevo tour por Estados Unidos. Sin embargo, debido a la preocupación por su deterioro, se decidió no volver a moverlo hasta su regreso definitivo a España. Esta decisión, tomada hace décadas, se reafirma ahora con el nuevo informe de conservación.
El análisis exhaustivo de la obra realizado en 2012, utilizando imágenes en ultra alta resolución, ha permitido apreciar con mayor detalle las alteraciones que ha sufrido a lo largo del tiempo. Los estudios con luz visible revelan un gran número de alteraciones en el perímetro de la tela, causadas por los múltiples clavados y desclavados del bastidor a los que fue sometido el lienzo a lo largo de su historia.
En cuanto a la capa pictórica, se observan grietas, craquelados y microfisuras atribuidas a las tensiones provocadas por los numerosos enrollados, traslados y manipulaciones durante sus años de itinerancia. El informe detalla la existencia de pérdidas de la capa pictórica en diversas zonas de la obra, así como repintes y lagunas pictóricas localizadas . En muchos casos, las grietas y craquelados llegan hasta el soporte, dejando la tela visible.
El Departamento de Conservación ha elaborado mapas de daños que permiten obtener una visión general de los problemas más importantes para un análisis de riesgos en caso de un posible movimiento. Estos mapas, incluidos en el informe, destacan los daños en distintos colores, ofreciendo una representación visual clara de la fragilidad de la obra.
Uno de los ejemplos concretos mencionados en el informe es la grieta vertical en el cuello del caballo, que presenta pérdidas de la capa pictórica, pequeños craquelados a lo largo y puntos en los que se ha filtrado el material de consolidación . Este detalle, junto con otros, refuerza la argumentación de los conservadores sobre la necesidad de evitar cualquier traslado que pueda agravar el estado de la obra.
El informe concluye reiterando que el Guernica es especialmente sensible a todo tipo de vibraciones que son inevitables en los transportes para obras de arte y, por lo tanto, desaconseja su traslado. La decisión del Reina Sofía supone un revés a la solicitud del Gobierno Vasco, que esperaba poder exhibir la obra en Bilbao como un gesto de acercamiento cultural y un impulso para el turismo en la región.
La controversia sobre el posible traslado del Guernica reabre el debate sobre la movilidad del patrimonio artístico y la necesidad de equilibrar la promoción cultural con la preservación de las obras maestras. El caso del Guernica sirve como ejemplo de los riesgos que implica el transporte de obras frágiles y la importancia de priorizar su conservación a largo plazo. La obra, símbolo del horror de la guerra y del sufrimiento humano, permanecerá, por el momento, en el Museo Reina Sofía, bajo el riguroso control de sus conservadores, a la espera de que se encuentren soluciones que garanticen su integridad.












