La controversial película La última tentación de Cristo , dirigida por Martin Scorsese y estrenada en 1988, volverá a las pantallas de Costa Rica el próximo 4 de abril en la Sala Garbo, a las 6 p.m. La exhibición marca el fin de una prohibición que se extendió por una década, desatando en su momento un intenso debate sobre la libertad de expresión y la interpretación religiosa.
La película, protagonizada por Willem Dafoe en el papel de Jesús de Nazaret, presenta una visión profundamente humana del personaje bíblico, explorando sus dudas, miedos y deseos, así como la tensión entre su misión divina y sus impulsos terrenales. Esta aproximación, que se aparta de los relatos tradicionales de los Evangelios, generó desde su estreno una fuerte oposición por parte de sectores conservadores a nivel mundial.
En Costa Rica, la controversia no tardó en estallar. La Conferencia Episcopal y el Movimiento Costa Rica Libre se manifestaron en contra de la exhibición de la película, argumentando que su contenido era irrespetuoso con la fe cristiana. El 10 de mayo de 1989, la Oficina de Censura de Costa Rica emitió una resolución prohibiendo su exhibición pública.
La prohibición desató una batalla legal. Se presentaron recursos de amparo ante la Sala Constitucional, buscando revocar la restricción impuesta por la censura. Los argumentos centrales de los demandantes se basaban en la violación de la libertad de pensamiento y de expresión, derechos fundamentales protegidos por la Constitución Política.
Tras varios años de litigio, en 1995 la Sala Constitucional falló a favor de los demandantes, determinando que el Estado había incurrido en censura previa, vulnerando así los derechos constitucionales de los ciudadanos. La Sala Constitucional consideró que la prohibición era desproporcionada y que no existía un interés público legítimo que justificara la restricción de la libertad de expresión en este caso.
Con la decisión de la Sala Constitucional, La última tentación de Cristo pudo finalmente ser exhibida en Costa Rica, aunque solo después de una década de prohibición. La película se convirtió en un símbolo de la lucha por la libertad de expresión y el derecho a la diversidad de opiniones en el país.
La proyección en la Sala Garbo representa un momento significativo para el cine costarricense y para aquellos que defendieron la libertad de expresión durante la controversia. Permite que una nueva generación de espectadores tenga acceso a una obra cinematográfica que generó un intenso debate y que sigue siendo relevante en la actualidad.
La película de Scorsese no busca desacreditar la fe, sino más bien explorar la complejidad de la experiencia humana a través de la figura de Jesús. Al presentar a Jesús como un hombre con dudas y conflictos internos, la película invita a la reflexión sobre la naturaleza de la fe, el sacrificio y la redención.
La decisión de programar La última tentación de Cristo en Sábado Santo, el día previo a la celebración de la Resurrección, añade un elemento adicional de provocación y reflexión. La película plantea preguntas incómodas sobre la naturaleza de la divinidad y la humanidad de Jesús, invitando al espectador a cuestionar sus propias creencias y a explorar nuevas perspectivas.
La exhibición de la película en la Sala Garbo es una oportunidad para recordar la importancia de la libertad de expresión y el derecho a la diversidad de opiniones. También es una oportunidad para reflexionar sobre el papel del cine como medio de expresión artística y como herramienta para el debate público. La película, a pesar del tiempo transcurrido, sigue siendo una obra provocadora y relevante que invita a la reflexión y al diálogo.










