Boca Juniors ha mostrado una notable mejoría en su rendimiento colectivo durante los últimos partidos del Torneo Apertura, aunque aún enfrenta desafíos en la efectividad de sus delanteros, Adam Bareiro y Miguel Merentiel. El equipo de Claudio Úbeda logró un punto de inflexión en los 32avos de final de la Copa Argentina ante Gimnasia de Chivilcoy, lo que se tradujo en una mayor estabilidad y fluidez en la mitad de la cancha, gracias a la destacada aparición del jugador Tomás Aranda.
En los últimos cinco encuentros del Torneo Apertura contra Gimnasia de Mendoza, Lanús, San Lorenzo, Unión e Instituto, Boca ha incrementado su generación de oportunidades de gol con su dupla ofensiva. Sin embargo, la conversión de esas oportunidades sigue siendo un punto débil. De un total de 25 situaciones manifiestas de gol, solo cinco fueron concretadas, con dos goles de Bareiro y tres de Merentiel.
La proximidad del debut en la Copa Libertadores genera expectativas y presiones. La victoria reciente ante Instituto brindó un respiro al cuerpo técnico para preparar los próximos compromisos, incluyendo el partido contra Talleres después de la fecha FIFA y el debut del torneo continental frente a Universidad Católica.
Juan Román Riquelme, vicepresidente del club, se mostró optimista al respecto, señalando que "estamos errando muchos goles, pero eso es bueno. Cuando nuestros delanteros le empiecen a errar al arquero vamos a estar bien". Existe la esperanza de que Merentiel y Bareiro puedan aumentar su regularidad goleadora y brindar más alegrías a la afición.
Si bien la efectividad de la dupla ofensiva está en crecimiento y generan numerosas ocasiones, la falta de precisión en la definición preocupa, especialmente de cara a los partidos más importantes. La necesidad de un poderío ofensivo consistente es crucial para afrontar los desafíos que se avecinan.
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