Un masivo cacerolazo y la paralización de la Línea 1 del Metro en la estación Los Leones marcaron la jornada del martes pasado en Santiago, como respuesta a las recientes medidas económicas implementadas por el gobierno de José Antonio Kast. Estudiantes secundarios y vecinos expresaron su descontento por el alza en los precios de la bencina y otras decisiones económicas que impactan el bolsillo de las familias chilenas.
Las protestas se extendieron a diversos barrios de la capital, incluyendo Ñuñoa, la Plaza Pedro de Valdivia y el sector Vaticano Chico en Providencia. La interrupción del servicio en Los Leones, provocada por estudiantes que se ubicaron en el andén y se sentaron al borde de las vías coreando consignas, activó los protocolos de seguridad de Metro de Santiago, incluyendo el corte de suministro eléctrico. La empresa informó que el servicio fue restablecido y se trabaja para mejorar la frecuencia.
El alza en los precios de la bencina, enmarcada en un ajuste fiscal, ha sido el principal detonante del malestar social. Los aumentos representan un alza aproximada del 32% para la gasolina de 93, 31% para la de 97 y 62% para el diésel, impactando directamente en el costo de vida.
Juan Gabriel Valdés ha señalado que la decisión del gobierno responde a una estrategia para congraciarse con su sector político. La polémica se agrava tras declaraciones previas de un asesor de Kast, quien tildó de "parásitos" a los funcionarios públicos, asumiendo posteriormente la responsabilidad por un error comunicacional. Voces dentro de Renovación Nacional, como Ximena Ossandón, han sugerido que el ajuste en las bencinas podría haber sido implementado de manera más gradual.
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