A 72 años del nacimiento de Rafael José Orozco Maestre en Becerril, Cesar, su familia rememora al ícono del vallenato, cuya voz y legado siguen vivos en el corazón de sus seguidores. El Binomio de Oro, del cual fue figura central, dejó una huella imborrable en la música colombiana y más allá.
Sus hijas, Wendy, Kelly y Loraine, y su esposa, Clara Elena Cabello Sarmiento, comparten anécdotas y sentimientos que revelan la faceta humana del artista. Kelly Orozco recuerda a su padre como su mejor amigo y confidente, mientras que Wendy destaca su espíritu innovador y su capacidad para conectar con el público. Loraine evoca los momentos de complicidad y el cariño incondicional que siempre le brindó.
Clara Elena, por su parte, atesora el recuerdo de un amor profundo y duradero, simbolizado en una tarjeta y una flor que guardó como un tesoro. Relata cómo construyeron sus vidas juntos en Barranquilla, llenas de detalles y felicidad.
El legado de Rafael Orozco trasciende la música. Sus hijas resaltan la valentía de su madre, quien ha sabido mantener viva su memoria y educarlas con amor y dedicación. Los saludos a Wendy, Kelly y Loraine en las grabaciones del Binomio de Oro se convirtieron en un símbolo de su amor paternal, extendiéndose a otros hogares donde sus nombres fueron adoptados en honor al ídolo vallenatero.
Las hijas de Orozco, por primera vez, abrieron sus corazones en una entrevista, compartiendo recuerdos y reflexiones sobre la vida y obra de su padre. Sus palabras son un testimonio del amor eterno que sienten por él y por su madre, Clara Cabello.
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