El exjugador de la selección belga, Radja Nainggolan, deberá comparecer ante un tribunal correccional en relación con un caso de blanqueo de capitales vinculado a una red internacional de tráfico de cocaína que operaba a través del puerto de Amberes, en Bélgica. La Fiscalía de Bruselas acusa al futbolista, actualmente en activo con el Patro Eisden, de ocultar el origen ilícito de fondos o participar en su transferencia, en una causa que involucra a otras quince personas.
La investigación se centra en la importación de cocaína desde Sudamérica y su posterior distribución en territorio belga. Nainggolan fue detenido a finales de enero de 2025 durante una operación policial que resultó en el decomiso de 2,7 kilos de cocaína y aproximadamente 370.000 euros, además de drogas, armas y artículos de lujo.
Aunque el exjugador del Roma y el Inter de Milán no ha sido señalado como participante directo en el tráfico de drogas, los investigadores detectaron movimientos financieros sospechosos, incluyendo la recepción de más de 100.000 euros en un corto período de tiempo provenientes de Nasr-Eddine Sekkaki, hermano de un conocido criminal implicado en la trama.
Nainggolan ha defendido que el dinero recibido corresponde a un préstamo solicitado debido a dificultades financieras personales, agravadas por el bloqueo de sus cuentas bancarias tras su divorcio. Según su testimonio, necesitaba liquidez para cubrir deudas, incluyendo aquellas relacionadas con su afición al juego.
El exseleccionado belga se enfrenta a una posible pena de hasta cinco años de prisión, pero ha negado rotundamente haber blanqueado dinero. El juicio promete ser un caso de alto perfil, dada la notoriedad del futbolista y la gravedad de los cargos.
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