São Paulo se despide de Juca de Oliveira, ícono del teatro y la televisión brasileña, en un emotivo velatorio que reunió a figuras de diferentes generaciones. El actor, escritor y director, fallecido a los 91 años en la madrugada del sábado en el Hospital Sírio-Libanês, fue despedido por amigos, familiares y colegas en una casa funeraria en el barrio Bela Vista, centro de São Paulo. La causa de su muerte fue una combinación de neumonía y problemas cardíacos, complicaciones que lo llevaron a ser internado en la unidad de cuidados intensivos. Curiosamente, Juca había cumplido 91 años el pasado lunes 16, celebrando su cumpleaños en el lecho hospitalario.
El velatorio, que comenzó a las 15h en la Funeral Home, se convirtió en un espacio de recuerdos y homenajes a una trayectoria artística de siete décadas. La presencia de artistas tanto de la "vieja guardia" como de la nueva generación del teatro y la televisión brasileña evidenció el impacto y la influencia de Juca de Oliveira en la cultura del país. Entre los asistentes se pudo ver a Miriam Mehler, actriz de 91 años y compañera de Juca en el Teatro Arena, quien no dudó en expresar su dolor y admiración por el legado del artista.
Isabella Faro de Oliveira, la única hija de Juca, agradeció la presencia del público y la prensa en la ceremonia. En una breve entrevista colectiva, Isabella destacó la profunda influencia de su padre tanto en el ámbito artístico como en el familiar. "Juca fue un padre maravilloso. Siempre respiramos teatro en casa. Y tengo una hija de cuatro años que era apasionada por él, y ese es el mayor legado que tiene. Mi hija ama el teatro, y probablemente seguirá su carrera", afirmó con emoción.
Isabella también resaltó la importancia de la obra de su padre en la historia del teatro brasileño. "Mi padre deja una historia indiscutible en el teatro brasileño. Y estamos preparando un homenaje. Hay tres piezas suyas en cartel. Él era un apasionado del teatro, de la cultura, de las pautas sociales y de la política", añadió.
La carrera de Juca de Oliveira se extendió por más de siete décadas, comenzando en los palcos del Teatro Brasileiro de Comédia y del Teatro de Arena, donde participó en producciones de fuerte contenido político en la década de 1960. Su talento y versatilidad lo llevaron a participar en decenas de seriados y novelas de televisión, convirtiéndose en un rostro familiar para el público brasileño. Entre sus trabajos más destacados se encuentran "Nino, o Italianinho", "Saramandaia" y "O Clone".
Miriam Mehler, visiblemente afectada por la pérdida de su amigo, elogió la calidad humana y artística de Juca. "Juca, además de ser un amigo maravilloso, un actor, un autor, era un ser humano fantástico. Entonces, va a hacer mucha falta aquí en nuestro universo. Su partida es dolorosa", declaró.
El entierro de Juca de Oliveira está programado para el domingo en el Cemitério do Aracaçá, en la zona oeste de São Paulo. La despedida de este ícono de la dramaturgia brasileña marca el fin de una era y deja un vacío en el corazón de quienes lo conocieron y admiraron. Su legado, sin embargo, perdurará a través de sus obras, sus interpretaciones y la inspiración que brindó a generaciones de artistas.
La noticia de su fallecimiento generó una ola de mensajes de condolencias y homenajes en las redes sociales, donde figuras del mundo artístico y personalidades de la política expresaron su pesar y recordaron anécdotas y momentos especiales compartidos con Juca de Oliveira. Su partida representa una pérdida irreparable para la cultura brasileña, pero su memoria seguirá viva en el teatro, la televisión y en el corazón de aquellos que lo amaron y admiraron.
La familia de Juca de Oliveira agradeció el cariño y las muestras de apoyo recibidas en estos momentos difíciles y pidió respeto a su privacidad durante el proceso de duelo. Se espera que el homenaje en el Cemitério do Aracaçá sea un evento masivo, con la presencia de artistas, amigos y fanáticos que deseen rendir un último tributo a este gran maestro del teatro y la televisión brasileña. Su nombre quedará grabado en la historia del arte nacional como un símbolo de talento, dedicación y pasión por la cultura.


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