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¡Hongos come-plástico! Jóvenes chilenas revolucionan la descontaminación

¡Hongos come-plástico! Jóvenes chilenas revolucionan la descontaminación
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Dos estudiantes de la Región del Biobío han desarrollado un innovador proyecto biotecnológico que podría cambiar la forma en que abordamos la crisis global de la contaminación por plásticos y textiles. Esther Ramírez y Gabriela Weissman, creadoras de The Micelium Project , han descubierto una forma de acelerar drásticamente la degradación de estos materiales utilizando un hongo común, el *Pleurotus ostreatus*, conocido popularmente como ostra perla blanca .

La iniciativa, nacida como un proyecto de investigación durante su último año de colegio, ha ganado rápidamente atención en redes sociales y se perfila como una solución prometedora para uno de los problemas ambientales más apremiantes de nuestro tiempo. A diferencia de los métodos tradicionales de reciclaje, que a menudo son costosos, ineficientes o simplemente inexistentes para ciertos tipos de plásticos, el enfoque de Ramírez y Weissman se basa en el poder de la naturaleza para descomponer estos materiales de manera segura y eficiente.

Nos dimos cuenta de que el plástico y los textiles, a nivel químico, presentan ciertos enlaces específicos, explica Esther Ramírez en uno de los videos explicativos publicados en la cuenta de Instagram del proyecto (@t.myceliumproject). Este hongo tiene una enzima que es capaz de descomponer esos enlaces químicos, esencialmente comiendo el plástico y el textil.

La elección del *Pleurotus ostreatusno fue aleatoria. Las jóvenes investigadoras enfatizan que este hongo, ampliamente utilizado en la gastronomía, es completamente inofensivo para los humanos y los animales. Esto lo diferencia de otras alternativas biológicas que, si bien también pueden degradar plásticos, podrían generar subproductos tóxicos o representar un riesgo para la salud.

Existían otras opciones, otros hongos con capacidades similares, pero muchos de ellos eran peligrosos, detalla Gabriela Weissman. Queríamos una solución que fuera efectiva, pero también segura y sostenible.

El proceso de degradación que han logrado optimizar en su laboratorio reduce el tiempo de descomposición de plásticos y textiles de décadas a un período de entre 90 y 140 días. Esta aceleración es crucial, considerando la enorme cantidad de residuos plásticos que se acumulan en vertederos, océanos y otros ecosistemas, causando daños irreparables al medio ambiente.

Pero la ambición de The Micelium Project va más allá de la simple degradación de residuos. Las jóvenes investigadoras tienen una meta específica en mente: contribuir a la descontaminación del desierto de ropa de Atacama, en Chile. Esta vasta extensión de tierra, ubicada en el norte del país, se ha convertido en un vertedero a cielo abierto de prendas de vestir desechadas, provenientes principalmente de la industria de la moda rápida.

El desierto de Atacama representa un problema ambiental y social de gran magnitud. La acumulación de textiles no solo contamina el suelo y el agua, sino que también genera problemas de salud para las comunidades locales y perpetúa un modelo de consumo insostenible. Ramírez y Weissman creen que su proyecto puede ofrecer una solución viable para abordar esta problemática, transformando los residuos textiles en un recurso valioso.

Estamos trabajando en la posibilidad de implementar nuestro sistema en Atacama, para ayudar a descontaminar el área y darle una nueva vida a estos materiales, afirma Ramírez. Queremos demostrar que es posible transformar un problema en una oportunidad.

La visibilidad que han logrado a través de las redes sociales ha sido fundamental para el éxito de The Micelium Project . Su cuenta de Instagram se ha convertido en una plataforma para compartir información sobre su investigación, conectar con otros científicos y emprendedores, y generar conciencia sobre la importancia de la sostenibilidad.

Las redes sociales nos han permitido llegar a un público mucho más amplio de lo que hubiéramos imaginado, comenta Weissman. Hemos recibido mensajes de personas de todo el mundo interesadas en nuestro proyecto, y eso nos motiva a seguir adelante.

El proyecto de estas jóvenes chilenas no solo representa un avance científico significativo, sino también un ejemplo inspirador de cómo la innovación y el emprendimiento pueden contribuir a la solución de los desafíos ambientales más urgentes. Su trabajo demuestra que la naturaleza, a menudo, tiene las respuestas que necesitamos para construir un futuro más sostenible.

La comunidad científica y ambiental ha recibido con entusiasmo la iniciativa de Ramírez y Weissman. Expertos en biotecnología y gestión de residuos han destacado el potencial de The Micelium Project para revolucionar la industria del reciclaje y reducir la contaminación por plásticos y textiles.

Este es un proyecto muy prometedor, afirma el Dr. Carlos González, investigador del Instituto de Biotecnología de la Universidad de Concepción. El uso de hongos para degradar plásticos es una estrategia innovadora y sostenible, y el trabajo de estas jóvenes es un ejemplo de cómo la ciencia puede contribuir a la protección del medio ambiente.

El futuro de The Micelium Project es incierto, pero las jóvenes investigadoras están decididas a seguir desarrollando su proyecto y a llevarlo a escala comercial. Están buscando financiamiento para construir una planta piloto y ampliar su investigación, con el objetivo de ofrecer una solución viable y accesible para la gestión de residuos plásticos y textiles a nivel global.

Sabemos que todavía hay mucho trabajo por hacer, concluye Ramírez. Pero estamos convencidas de que nuestro proyecto puede marcar una diferencia significativa en la lucha contra la contaminación.

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