El panorama deportivo está experimentando una transformación significativa, impulsada por un creciente interés femenino en disciplinas tradicionalmente dominadas por hombres. Los deportes de combate, como Muay Thai, Jiu-jitsu y Boxeo, están atrayendo a un número cada vez mayor de mujeres, no solo en busca de acondicionamiento físico, sino también de protección personal, bienestar mental y fortalecimiento de la autoconfianza. Datos recientes del IBOPE Repucom revelan que el interés femenino por los deportes ha aumentado un 20% en los últimos años, superando el crecimiento del 9% registrado entre los hombres. Este cambio refleja una nueva relación de las mujeres con su cuerpo, su salud y su autoestima.
Una investigación realizada por Maximum Boxing, una empresa líder en equipos para deportes de lucha, indica que seis de cada diez mujeres planean iniciar, retomar o continuar practicando artes marciales en 2026, en comparación con el 52% de los hombres. Esta diferencia sustancial sugiere que las mujeres buscan algo más que simplemente ponerse en forma. La necesidad de sentirse seguras y capaces de defenderse en situaciones de riesgo es una motivación primordial para muchas. De hecho, el 57.9% de las mujeres encuestadas expresaron su deseo de aprender a protegerse, mientras que el 52.3% buscan reducir el estrés y mejorar su equilibrio emocional, cifras significativamente más altas que las de los hombres.
William Ferraz, coordinador de marketing de Maximum Boxing, explica que los estímulos difieren considerablemente entre hombres y mujeres. "Muchos hombres se acercan a estas modalidades buscando rendimiento físico, mientras que una gran parte de las mujeres busca seguridad y calidad de vida", afirma. Añade que, aunque el acondicionamiento físico es importante para todos, las mujeres tienden a ver los deportes de combate como un camino para fortalecer su autoconfianza y equilibrio emocional, mientras que los hombres valoran más los resultados corporales.
El aumento de la violencia contra las mujeres ha sido un factor determinante en esta tendencia. Más de la mitad de las mujeres encuestadas (54.3%) creen que la práctica de deportes de combate les proporcionaría la autonomía necesaria para caminar solas en espacios públicos. Además, el 47.7% considera que les daría mayor firmeza para establecer límites en situaciones de conflicto, y el 42.8% se sentiría más segura al utilizar el transporte público. En contraste, las prioridades de los hombres se centran en la protección de familiares y amigos (48.8%), la capacidad de mantener la calma bajo presión (46%) y la autonomía para circular solos en espacios públicos (35.6%).
En cuanto a la elección de la disciplina, el Muay Thai se destaca como la opción preferida entre las mujeres (42.2%), seguido por el Jiu-jitsu (32%) y el Boxeo (26%). Entre los hombres, el Jiu-jitsu lidera (42.3%), seguido por el Boxeo (35.7%) y el Karate (26.8%), mientras que el Muay Thai ocupa el cuarto lugar (26.3%). William Ferraz explica que el Muay Thai, a menudo llamado "el arte de los ocho miembros" debido al uso de puños, codos, rodillas y canillas, ha evolucionado de una práctica guerrera a una disciplina que promueve la defensa personal y el acondicionamiento físico integral.
"Por décadas, el Muay Thai fue visto como un espacio predominantemente masculino, pero hoy en día, ligas y academias están incentivando fuertemente la participación de las mujeres", señala Ferraz. Además de trabajar el cuerpo, la práctica del Muay Thai desafía la mente, exigiendo concentración, disciplina y control emocional durante cada entrenamiento. "Esta lucha exige gestión emocional en tiempo real, ofreciendo la oportunidad de desarrollar autocontrol y fortalecer la autoconfianza. Aprender técnicas de combate, enfrentar rutinas intensas y moverse con seguridad ciertamente cambia la percepción que tienes sobre ti misma", concluye.
A pesar del creciente interés, existen desafíos para comenzar y mantener una rutina de entrenamiento. La falta de tiempo es la principal barrera, citada por el 47% de las mujeres y el 43% de los hombres. Otros obstáculos incluyen el miedo a las lesiones, el costo de las clases o equipos, la falta de preparación física, la ausencia de compañeros de entrenamiento y las dificultades de desplazamiento. Sin embargo, la disposición a invertir en estas disciplinas es notable. Casi el 40% de las mujeres están dispuestas a pagar hasta R$ 200 por mes en clases, mientras que entre los hombres el porcentaje es del 35%. Para valores superiores a R$ 300 mensuales, los hombres muestran una mayor apertura (28.1%) en comparación con las mujeres (23%).
Estos resultados sugieren que, aunque el interés femenino es mayor, los hombres están más dispuestos a invertir cantidades más elevadas en las clases. Este dato podría reflejar diferencias en la capacidad económica o en la priorización de los gastos, pero también indica que las mujeres están buscando opciones más accesibles para comenzar su camino en los deportes de combate.
En resumen, el auge femenino en los deportes de combate es un fenómeno que va más allá de la simple búsqueda de un cuerpo en forma. Es una expresión de empoderamiento, una respuesta a la necesidad de seguridad y una forma de fortalecer la autoconfianza y el bienestar emocional. A medida que más mujeres descubren los beneficios de estas disciplinas, es probable que veamos una transformación aún mayor en el panorama deportivo, desafiando las normas tradicionales y abriendo nuevas oportunidades para todas. La tendencia no solo representa un cambio en los hábitos de ejercicio, sino también un cambio cultural en la forma en que las mujeres se relacionan con su cuerpo, su fuerza y su lugar en el mundo.

