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¡Adiós Butacas! El Streaming Reinventa Hollywood y los Óscar lo Reconocen

El cine atraviesa una transformación profunda que va del ritual colectivo en salas a la elección inmediata en las plataformas, mientras nuevas audiencias, géneros y tecnologías redefinen la industria.

¡Adiós Butacas! El Streaming Reinventa Hollywood y los Óscar lo Reconocen

La industria cinematográfica se encuentra en un punto de inflexión, un cambio radical impulsado por la tecnología y acelerado por la pandemia. La tradicional experiencia de sala de cine, con su ritual de anticipación y convivencia social, está cediendo terreno a la comodidad y la inmediatez del streaming. Esta transición, lejos de ser una decadencia, está abriendo nuevas posibilidades creativas y ampliando el acceso a un cine más diverso y global, como se refleja en las nominaciones a los Óscar 2026.

Durante décadas, el consumo de entretenimiento se caracterizó por la paciencia y la espera. Las series se disfrutaban semanalmente, y las películas se vivían como eventos especiales, planeados con anticipación y compartidos con amigos y familiares. La cartelera de los periódicos era la guía para elegir qué ver, y las salas de cine eran el epicentro de la experiencia cinematográfica. La llegada del VHS y el DVD introdujo cierta flexibilidad, pero fue internet y las plataformas digitales las que realmente revolucionaron la forma en que consumimos contenido.

Sin embargo, el verdadero punto de inflexión llegó con la pandemia del COVID-19. El cierre de las salas de cine obligó a la industria a buscar alternativas, y las plataformas de streaming se convirtieron en la principal vía de acceso al entretenimiento. La amplia oferta de contenido, la posibilidad de pausar, rebobinar y repetir escenas, y la comodidad de ver películas desde casa transformaron los hábitos de consumo de la audiencia.

Alejandro Retana, productor, director y guionista guatemalteco, señala que “estamos en ese traslado de las salas de cine al streaming, ver en dispositivos como el celular, el iPad, etcétera, y a pesar de que el mundo ha ido creciendo, la cantidad de personas que han ido a salas de cine ha disminuido”. Esta disminución no se considera necesariamente negativa por Stephanie Falla, directora de la Escuela de Cine y Artes Visuales de la Universidad Francisco Marroquín, quien lo ve como un cambio que ha abierto las puertas a un cine más diverso y accesible.

“Estamos viendo el cine de la India, el cine de Corea, el europeo, y con las nuevas plataformas vemos una amplitud a nivel mundial de lo que estamos consumiendo”, explica Falla. Esta diversidad se refleja en las nominaciones a los Óscar 2026, donde películas de plataformas como Netflix, Apple TV y Warner Bros. compiten en la categoría de mejor película, algo impensable hace una década.

La ceremonia número 98 de la Academia no solo premia películas, sino que también retrata el estado actual de una industria en plena metamorfosis y, con ella, los hábitos de una audiencia que ya no espera, sino que elige. Retana argumenta que el problema no es la decadencia del cine, sino el aumento de la producción, lo que hace que las películas de calidad a menudo pasen desapercibidas entre la gran cantidad de contenido disponible. Sin embargo, reconoce que la apreciación del cine es subjetiva y depende de las preferencias de cada espectador.

La variedad de opciones es beneficiosa para la audiencia, ya que permite a los consumidores elegir lo que quieren ver y cuándo lo quieren ver. Falla enfatiza que “cualquier medio que esté ofreciendo opciones como usuario va a ser un beneficio, porque puedes escoger”. En esencia, el ritual ha cambiado, pero la pasión por el cine sigue intacta.

El cine siempre ha sido un reflejo de la sociedad, desde su uso como herramienta de propaganda durante la Segunda Guerra Mundial hasta su capacidad actual para replicar, amplificar y cuestionar los eventos del mundo. Las películas nominadas a los Óscar 2026 no son una excepción.

“One Battle After Another”, de Paul Thomas Anderson, protagonizada por Leonardo DiCaprio, Sean Penn y Benicio del Toro, es una sátira política que retrata la persecución de los latinos en Estados Unidos. Retana la considera la favorita para ganar. “The Secret Agent”, de Kleber Mendonça Filho, ambientada en la dictadura brasileña, aborda temas de persecución política, presos políticos y tortura, resonando con la historia de América Latina y Guatemala. “Bugonia”, de Yorgos Lanthimos, es una adaptación coreana que utiliza el absurdo y la comedia negra para satirizar la política y la sociedad.

“Sinners”, de Ryan Coogler, destaca por su enfoque en la apropiación cultural de la identidad negra y su éxito de taquilla, recaudando más de US$278 millones en Estados Unidos y casi US$90 millones en el resto del mundo. Retana señala que la nominación de esta película representa un cambio en la actitud de la Academia, que está comenzando a considerar géneros como el terror. Falla lo ve como un síntoma de lo que mueve a las audiencias, ya que la Academia está prestando atención a lo que la gente quiere ver.

“F1”, producida por Apple TV y protagonizada por Brad Pitt, es un ejemplo de cine de entretenimiento que también ha encontrado su lugar en los Óscar. Retana la compara con “Top Gun”, destacando su impecable técnica y sus buenas actuaciones. Falla argumenta que el debate sobre si una película como “F1” merece estar nominada revela un debate más profundo sobre la definición de “buen cine”.

Sin embargo, las películas que definen el pulso emocional de esta edición son las más contemplativas. “Hamnet”, de Chloé Zhao, narra el duelo de William Shakespeare y su esposa por la muerte de su hijo, explorando temas universales como la pérdida y la inspiración. Retana la considera su favorita personal, ya que le provocó emociones profundas. “Sentimental Value”, del noruego Joachim Trier, explora la familia, la memoria y el arte como forma de reparación. “Frankenstein”, de Guillermo del Toro, disponible en Netflix, reimagina el mito clásico desde la compasión y la tragedia familiar. “Train Dreams”, de Clint Bentley, sigue la vida de un leñador en la América de principios del siglo XX, explorando temas de pérdida, soledad y búsqueda de sentido. “Marty Supreme”, de Josh Safdie, con Timothée Chalamet, es una película frenética y visceral sobre un joven neoyorquino que persigue su sueño de grandeza en el mundo del tenis de mesa callejero.

Además de la transformación en la forma de consumo, la inteligencia artificial (IA) está comenzando a tener un impacto en la industria cinematográfica. Retana recuerda que la película “The Brutalist” fue criticada por modificar la voz de Adrien Brody con IA, y muchos creen que esto le costó el Óscar. Esto ha llevado a que los nominados de este año sean cautelosos a la hora de admitir el uso de la IA en sus producciones.

Falla argumenta que la IA no es un reemplazo de la creatividad humana, sino una evolución natural. Las escuelas de cine deben preparar a sus estudiantes para usar la IA con pensamiento crítico. Retana cree que la Academia eventualmente creará una categoría específica para las producciones hechas con IA.

En última instancia, el cine sigue siendo un espejo del mundo, y la forma en que lo consumimos no define su valor. “Todas las películas son hechas con amor”, dice Retana. “Independientemente del tema, todas llevan el mismo proceso”. Falla resume: “Lo más importante de una historia es que tenga corazón. Lo más importante es que sea universal y que la gente quiera verla precisamente por eso”. El futuro del cine es incierto, pero una cosa es segura: la pasión por contar historias seguirá viva, adaptándose a las nuevas audiencias, las nuevas formas de consumo y las nuevas tecnologías.

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