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AC/DC Desafía al Tiempo: Un Éxito Estruendoso en Chile, ¿La Última Vez?

Tras décadas de espera, la leyenda del rock se reencontró con Chile en el primero de sus dos shows en la capital. Ante un recinto repleto de entusiastas fans, el grupo interpretó un set de éxitos con un sonido poderoso y un afinado sentido del espectáculo, incluyendo flamas, cañones y campana gigante. Pese a la edad, Brian Johnson y Angus Young todavía pueden rockear.

AC/DC Desafía al Tiempo: Un Éxito Estruendoso en Chile, ¿La Última Vez?

Santiago de Chile fue testigo de un evento histórico: el regreso de AC/DC, una banda que se ha convertido en sinónimo de rock & roll puro y sin concesiones. Tras 27 años de ausencia, los legendarios australianos encendieron el Parque Estadio Nacional con un espectáculo que, para muchos, podría ser su última presentación en el país. La energía del público, la impecable ejecución musical y la nostalgia de una generación se combinaron para crear una noche inolvidable.

El concierto, que agotó 84 mil entradas, demostró la vigencia de una banda que ha sabido mantenerse fiel a su estilo a lo largo de más de cuatro décadas. AC/DC, comparado por algunos con la prosa directa y contundente de Ernest Hemingway, ofreció un show sin florituras, enfocado en la acción y la potencia de su música. La anticipación era palpable desde temprano, con una fila interminable de fanáticos que se extendía por toda la Avenida Grecia hacia el acceso al recinto. Poleras negras, familias enteras y seguidores de todas las edades se unieron en una celebración del rock que trascendió generaciones. Incluso se divisaron banderas de Brasil, Bolivia y otros países latinoamericanos, evidenciando el alcance internacional de la banda y el deseo de sus fans de presenciar este evento único.

El retraso de casi media hora no hizo mella en el entusiasmo del público, que estalló en una ovación atronadora cuando las luces se apagaron y apareció en las pantallas el video introductorio del auto a toda velocidad. El riff inconfundible de "If You Want Blood (You’ve Got It)" resonó en el estadio, anunciando la llegada de Angus Young, el icónico guitarrista de AC/DC. Vestido con su característico uniforme rojo infierno y su inseparable Gibson SG, Young se adentró en la pasarela central, desatando la euforia de la multitud.

La voz de Brian Johnson, aunque mostrando signos de desgaste con el paso del tiempo, mantuvo intacto su carisma y potencia. "¡Hola Santiago!", saludó el vocalista en español, antes de dar paso a "Back in Black", otro de los himnos de la banda que coreó a pleno pulmón el público. A pesar de las bajas y los cambios en su formación a lo largo de los años, AC/DC demostró que su música sigue viva y resonante. Angus Young, a sus 70 años, se movió con la energía de un joven, recorriendo el escenario, interactuando con el público y desplegando sus legendarios solos de guitarra. Su "paso del pato" durante la interpretación de "Shut Down in Flames" fue un guiño a su sentido del espectáculo y un regalo para sus fans.

Las reseñas internacionales habían advertido sobre las limitaciones vocales de Brian Johnson, especialmente en canciones como "High Voltage". Sin embargo, el vocalista supo manejar la situación con experiencia y carisma, apoyándose en el fervor del público que cantaba a coro cada verso. Su apariencia de camionero rockero y sus risas socarronas añadieron un toque de autenticidad al show.

El sonido, totalmente analógico y con pocos efectos, fue otro de los puntos fuertes del concierto. AC/DC se mantiene fiel a sus raíces y prefiere la pureza del sonido en vivo, sin la intervención de tecnologías modernas. El equipo técnico de la banda logró un equilibrio perfecto entre claridad y potencia, permitiendo que cada instrumento se escuchara con nitidez.

El público respondió con entusiasmo a cada canción, coreando los estribillos y levantando los puños al ritmo de la música. Durante la interpretación de "Thunderstruck", la canción más escuchada de la banda en YouTube, Angus Young sorprendió al público al tocar el riff a un ritmo más lento que la versión de estudio, demostrando que AC/DC toca a su propio tiempo, sin dejarse llevar por las exigencias del mercado o las modas del momento.

La batería de Matt Laug, el baterista de gira, emuló a la perfección el swing de Phil Rudd, mientras que Chris Chaney demostró su solidez en el bajo eléctrico y Stevie Young se integró sin problemas al rol de su fallecido tío Malcolm. En conjunto, formaron un combo eficiente y engrasado, capaz de transmitir la potencia y la energía del rock & roll.

Momentos memorables como la recreación del fraseo vocal de Johnson en la guitarra durante "Have a Drink on Me" y la aparición de la campana de una tonelada durante "Hells Bells" añadieron un toque de teatralidad al espectáculo. Los clásicos del rock, como "Jailbreak" y "Riff Raff", fueron recibidos con una ovación ensordecedora.

El tramo final del concierto fue una explosión de himnos, con canciones como "You Shook Me All Night Long", "Whole Lotta Rosie" y "Let There Be Rock", durante la cual Angus Young desplegó un extenso solo de guitarra que dejó al público sin aliento. Su virtuosismo y su pasión por la música quedaron patentes en cada nota, recordando a los presentes que están presenciando el legado de un músico único y en extinción.

El concierto concluyó con el habitual encore, que incluyó las explosivas "T.N.T." y "For Those About to Rock (We Salute You)", con una batería de cañones que iluminó el escenario. La gente se despidió de AC/DC con la conciencia de haber vivido una noche histórica, una experiencia que quedará grabada en sus recuerdos por mucho tiempo. Si esta gira resulta ser la última de la banda, AC/DC habrá dejado una huella imborrable en la historia del rock chileno, ofreciendo uno de los mejores shows del año. Es solo rock & roll, pero gusta, y mucho.

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