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Del "Padre de las Mediaguas" a Hogares Dignos: La Evolución de la Vivienda de Emergencia en Chile

Aunque siguen siendo una solución transitoria, han evolucionado en diseño, materiales y estándar. Ya no son estructuras básicas de 18 metros cuadrados: hoy incorporan baño, mejor aislación ymayor durabilidad, marcando una diferencia sustantiva frente a las soluciones del siglo pasado.

Del "Padre de las Mediaguas" a Hogares Dignos: La Evolución de la Vivienda de Emergencia en Chile

La tragedia de los incendios recientes en Biobío y Ñuble, sumados al megaincendio de Valparaíso en febrero de 2024, han puesto de manifiesto una realidad crucial en Chile: la necesidad de soluciones habitacionales de emergencia efectivas y dignas. Aunque a menudo se utilizan los términos de manera intercambiable, la “mediagua” original, concebida por el jesuita belga Josse Van der Rest, y las actuales viviendas de emergencia representan un salto cualitativo significativo, impulsado por la experiencia, la tecnología y una creciente conciencia sobre las necesidades de las familias afectadas.

Van der Rest, fallecido en 2022 a los 96 años, fue el fundador de Fundación Vivienda, la base de lo que hoy es TECHO Chile. Conocido afectuosamente como “el padre de las mediaguas”, su visión surgió en la década de 1960, en un contexto de tomas y una profunda crisis habitacional. Su enfoque, sin embargo, siempre fue pragmático: “La mediagua la inventó la gente; yo solo fui responsable de industrializarla y hacer que las personas pagaran por ellas lo menos posible”, afirmaba en una entrevista de 2018. Van der Rest, influenciado por las ideas del ex presidente Eduardo Frei Montalva, creía firmemente que el acceso a un terreno, agua y luz era fundamental para sacar a las familias de la pobreza. “El pobre que consigue tener un terreno urbano sale de la pobreza, así de simple”, sentenciaba.

La mediagua original era una estructura básica de madera de aproximadamente 18 metros cuadrados, una solución rápida y económica para cubrir una necesidad urgente. Sin embargo, su carácter transitorio era evidente, y tanto en TECHO Chile como en otras organizaciones se insistía en que no era una solución a largo plazo. Sebastián Bowen, de TECHO Chile, explicaba en 2021 que la entrega de mediaguas se priorizaba en función de la urgencia social, con un proceso de entrega que podía durar entre uno y tres meses, y que no se entregaba una segunda vivienda a la misma familia, salvo en casos de catástrofes mayores.

Las nuevas viviendas de emergencia, en cambio, representan una evolución considerable. Han crecido en tamaño, alcanzando al menos 24 metros cuadrados, e incorporan elementos esenciales como baños, mejor aislamiento y materiales más duraderos. El pino insigne, característico de la mediagua tradicional, ha sido reemplazado por placas más resistentes como el OSB, complementadas con aislación y papel alquitranado para proteger contra la humedad y el frío. La inclusión de instalaciones eléctricas básicas y un mayor espacio habitable buscan ofrecer un estándar de vida más digno a las familias que se ven obligadas a vivir en estas condiciones transitorias.

La reciente experiencia de los incendios en Biobío, Ñuble y Valparaíso ha puesto a prueba este nuevo modelo. En Penco Lirquén, por ejemplo, se quemaron viviendas de emergencia entregadas en 2023, lo que obligó a flexibilizar la regla de no entregar una segunda vivienda a la misma familia. En estas situaciones, la Ficha Básica de Emergencia (FIBE), un instrumento del Ministerio de Desarrollo Social y Familia, se convierte en una herramienta crucial para identificar a los damnificados y canalizar la ayuda estatal.

Organizaciones como el Hogar de Cristo han desempeñado un papel fundamental en la “humanización” de estas viviendas de emergencia. A través de la entrega de kits de habitabilidad, que incluyen camas, comedores, cocinas, vajilla y ropa de cama, buscan transformar una estructura básica en un hogar. “No son simples objetos, son el punto de partida para recuperar la idea del hogar”, afirma José Francisco Yuraszeck, capellán general del Hogar de Cristo.

En la emergencia actual, el Hogar de Cristo ya ha entregado 43 kits de habitabilidad y espera duplicar esa cifra en febrero, en función del ritmo de construcción de TECHO Chile y el apoyo de la sociedad civil. La diligencia de Senapred también ha mejorado, entregando viviendas con sus propios kits de habitabilidad, una novedad que ha contribuido a una respuesta más rápida y eficiente.

La historia de Grecia y Nayarit, una abuela y su nieta con discapacidad que perdieron su hogar en el incendio de Viña del Mar, ilustra el impacto positivo de estas iniciativas. Después de dormir en una carpa durante más de un mes, recibieron una vivienda de emergencia completamente equipada por el Hogar de Cristo. “Un alivio, mayor comodidad y sobre todo el ‘sentir que no estamos solas, que hay personas a las que les preocupamos’”, dice Grecia, mientras Nayarit ordena sus nuevas pertenencias.

Katia Quijada, de Concepción, comparte un sentimiento similar: “Esta es una ayuda tremenda para volver a empezar. Queremos agradecer a todos quienes han colaborado para hacer posible esta ayuda, así como a TECHO y al Hogar de Cristo, que la han convertido en realidad. Este es un primer paso para pararnos nuevamente”.

La evolución de la mediagua a la vivienda de emergencia actual refleja un cambio de paradigma en la respuesta a las crisis habitacionales en Chile. Si bien la solución transitoria sigue siendo el objetivo, la búsqueda de mayor dignidad, confort y seguridad para las familias afectadas se ha convertido en una prioridad. La experiencia acumulada, la innovación tecnológica y la colaboración entre organizaciones públicas y privadas son clave para seguir avanzando en esta dirección, asegurando que ninguna familia quede desamparada frente a la adversidad.

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