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Adrian Newey: El Genio Tras la Gloria y la Sombra de la F1

Adrian Newey: El Genio Tras la Gloria y la Sombra de la F1
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Adrian Newey, el nombre más reverenciado en los boxes de la Fórmula 1, es una figura que evoca tanto admiración como un profundo pesar. Con una trayectoria que abarca casi cinco décadas, el diseñador británico se ha consolidado como el arquitecto más exitoso en los 76 años de historia de la Máxima Categoría del automovilismo, acumulando un impresionante palmarés de 26 títulos mundiales entre pilotos y constructores con equipos legendarios como Williams, McLaren y Red Bull. Su reciente incorporación a Aston Martin, asumiendo el rol de jefe de equipo y gestor del coche de 2026, marca un nuevo capítulo en su ilustre carrera, pero una sombra persiste, un eco doloroso que lo persigue desde hace tres décadas: la trágica muerte de Ayrton Senna en Imola, el 1 de mayo de 1994.

Newey irrumpió en la F1 en 1980, trabajando para el equipo de Emerson Fittipaldi, donde comenzó a experimentar con los principios del efecto suelo, una tecnología aerodinámica revolucionaria que permitía a los coches adherirse al asfalto y ganar velocidad en las curvas. Tras una breve incursión en la IndyCar, regresó a Europa para diseñar el March 881, su primer monoplaza completo en la Máxima. Sin embargo, fue su llegada a Williams en 1990 la que desató su verdadero potencial. Bajo su dirección, la escudería británica se convirtió en una fuerza dominante, cosechando nueve títulos mundiales en la década siguiente: cuatro de pilotos (Nigel Mansell en 1992 y Alain Prost en 1993) y cinco de constructores.

Newey recuerda un momento crucial en su carrera, relatado a The Guardian: Había muchas dudas sobre nosotros mismos. Tuvimos cierto éxito con el auto de 1988, pero yo tenía 32 años y era un poco ingenuo. Éramos demasiado ambiciosos y pasé del héroe a un tipo que no sabía qué hacer. Me despidieron, pero ya había decidido que me iría, porque una vez que un contador dirige un equipo, es hora de moverse . A pesar de la adversidad, Williams lo reclutó nuevamente, reconociendo su talento innegable.

El FW14, desarrollado bajo la supervisión de Newey y Patrick Head, marcó el inicio de la era dorada de Williams. La introducción de la suspensión activa en el FW14B en 1992 otorgó a Nigel Mansell una ventaja decisiva sobre McLaren y Ayrton Senna, permitiéndole conquistar el campeonato de forma anticipada. Alain Prost heredó ese legado en 1993, sumando otro título a la colección de Williams.

La temporada de 1994 trajo consigo la expectativa de ver a Senna al volante del Williams FW16, tras años de intensa rivalidad con Prost. El astro brasileño había sido vetado por Prost para unirse al equipo en 1993, en una decisión que reflejaba la tensa relación entre ambos pilotos. La llegada de Senna a Williams generó una conmoción, no solo por su talento excepcional, sino también por el hecho de que el mejor piloto del mundo se unía al equipo más poderoso.

Sin embargo, la breve sociedad entre Senna y Williams terminó en tragedia. Newey se sintió profundamente responsable del accidente, admitiendo que el FW16 no se adaptaba al estilo de conducción de Senna, especialmente tras la prohibición de la suspensión activa. El coche era aerodinámicamente inestable y difícil de predecir, lo que minaba la confianza del piloto. Senna mismo realizó modificaciones en la columna de dirección para mejorar su comodidad, una decisión que, según las investigaciones posteriores, pudo haber contribuido al accidente.

En su autobiografía Cómo construir un auto , Newey relata los desafíos que enfrentó para darle a Senna un coche confiable. El piloto brasileño era un perfeccionista que se involucraba activamente en el desarrollo del vehículo, llegando temprano a los circuitos y trabajando incansablemente con los mecánicos e ingenieros. Newey reconoce que falló en la transición entre la suspensión activa y la pasiva, diseñando un coche que era aerodinámicamente inestable y que no permitía a Senna explotar todo su potencial.

El accidente de Senna en la curva Tamburello durante el Gran Premio de San Marino conmocionó al mundo. La rotura de la columna de dirección fue identificada como la causa principal del impacto fatal. Newey y Patrick Head fueron acusados de homicidio involuntario, pero finalmente fueron absueltos en 1997, tras un largo y complejo proceso judicial.

A pesar de la absolución, Newey nunca pudo superar el trauma de la muerte de Senna. Patrick Head y yo nos preguntamos si queríamos continuar por este camino , afirmó en una entrevista con The Guardian en 2011. ¿El accidente fue causado por algo que habíamos diseñado? ¿Queríamos estar involucrados en un deporte en el que un piloto podía morir en una máquina que habíamos diseñado? . Newey incluso consideró retirarse de la F1, pero finalmente decidió continuar, impulsado por su pasión por el diseño y su deseo de mejorar la seguridad en el deporte.

Tras el proceso judicial, Newey regresó a McLaren, donde diseñó los coches campeones con Mika H kkinen en 1998 y 1999. Posteriormente, se unió a Red Bull, donde concibió todos los monoplazas campeones de la era Vettel (2010-2013) y Verstappen (2021-2024), consolidando su posición como el diseñador más exitoso en la historia de la F1.

Sin embargo, a pesar de sus numerosos logros, el recuerdo de Ayrton Senna sigue siendo una herida abierta en el corazón de Adrian Newey. En su autobiografía, admite que se siente responsable de la muerte del piloto brasileño, independientemente de si la columna de dirección fue la causa directa del accidente. Fui uno de los altos ejecutivos de un equipo que diseñó un coche en el que un gran hombre murió. No importa si esa columna de dirección causó el accidente o no, es imposible olvidar el hecho de que era una pieza de diseño mala, que nunca debería haberse permitido en el coche .

La llegada de Newey a Aston Martin representa un nuevo desafío en su carrera, pero también una oportunidad para dejar un legado aún más duradero en la F1. Su experiencia y su visión innovadora serán cruciales para el desarrollo del coche de 2026 y para llevar a Aston Martin a la cima del automovilismo mundial. Sin embargo, la sombra de Imola seguirá persiguiéndolo, recordándole constantemente la fragilidad de la vida y la importancia de la seguridad en el deporte que ama. Adrian Newey, el genio de la F1, es un hombre marcado por la gloria y la tragedia, un oráculo cuyo legado trascenderá las pistas y perdurará en la memoria de los aficionados al automovilismo.

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