La Confederación Nacional de Trabajadores en Carne de Bolivia (Contracabol) declaró un paro indefinido y movilización a nivel nacional desde el lunes 12 de enero, en rechazo a los decretos supremos 5503, 5509 y 5515. Esta medida amenaza con profundizar el desabastecimiento de alimentos y la presión sobre los precios en las ciudades del país.
Según el voto resolutivo aprobado por el Comité Ejecutivo Nacional de Contracabol, la paralización instruye el cierre de mataderos, cámaras frigoríficas, ferias, mercados y puestos de venta de carne, como parte de una "presión contundente" para exigir la abrogación total de las normas cuestionadas. El sector cárnico se declaró en "estado de emergencia" y justificó la medida como una acción en defensa de los trabajadores y de la canasta familiar.
Sin embargo, la decisión se da en un contexto de alta conflictividad social en Bolivia, donde los bloqueos de caminos impulsados por otros sectores ya han afectado el transporte interdepartamental y provocado alzas en los precios de productos básicos, especialmente en el occidente del país. La paralización del circuito de la carne agrega un nuevo frente de presión a una economía golpeada por restricciones logísticas y menor oferta de alimentos.
Analistas advierten que el cierre del rubro cárnico, sumado a los bloqueos vigentes, traslada el costo del conflicto a los consumidores finales y agrava la escalada de precios, en un momento en el que el país ya enfrenta tensiones sociales y económicas crecientes. El anuncio del paro indefinido refuerza el escenario de presión sobre el Gobierno, pero también eleva el riesgo de desabastecimiento y malestar social, con efectos directos en la vida cotidiana de la población.











