Lejos de los comunicados formales y del silencio prolongado, Wanda Nara eligió las redes sociales para dejar en claro que su relación con Martín Migueles llegó a su fin. Lo hizo a su manera: con ironía, complicidad y un intercambio que rápidamente se volvió viral.
Todo comenzó con una historia de Instagram en la que la empresaria compartió una captura de un chat con Grego Rossello. El mensaje del humorista, breve y coloquial: "Hola perdida. ¿Cómo estás Wan?", fue intervenido por Nara con una frase cargada de sarcasmo que funcionó como confirmación implícita de la ruptura.
La publicación generó repercusión inmediata y Rossello no esquivó el revuelo. Al contrario, replicó la imagen y aclaró, en tono de broma, que el mensaje había sido enviado por motivos laborales, sumándose al clima relajado que dominó todo el intercambio.
El diálogo siguió con chistes y comentarios cruzados sobre un eventual encuentro en Mar del Plata, siempre desde un registro liviano y cómplice. Esa naturalidad fue la que terminó de consolidar la lectura pública: Wanda había decidido contar su situación personal sin dramatismo y desde un lugar cotidiano.
El humorista también trasladó el ida y vuelta a X, donde sumó un guiño a otro tema del momento y reforzó el costado irónico de la situación, ampliando la conversación más allá de Instagram.
Mientras el intercambio ganaba espacio en redes, la confirmación directa de la separación llegó por otro lado. Maxi López, expareja de Nara, habló del tema en vivo durante el programa Sería increíble (Olga), donde relató cómo se enteró del final de la relación.
Según contó, el episodio se desencadenó durante una jornada laboral, cuando recibió una serie de mensajes cargados de tensión. López explicó que decidió acercarse para conversar y que fue en ese contexto donde Wanda le confirmó que la relación ya no continuaba.
"Me dijo que no estaba más", aseguró, sin profundizar en los motivos de la ruptura. También señaló que su intención fue bajar el clima y desviar la conversación hacia otros temas, para evitar que la situación escalara.
Así, entre historias de Instagram, chicanas digitales y declaraciones televisivas, la separación de Wanda Nara sumó un nuevo capítulo público. Esta vez, marcada menos por el conflicto y más por el humor.












