Aquí te contamos la importancia de incluirlo en tu rutina para que empieces a ponerlo en práctica de ahora en adelante.
Comenzar el día con un vaso de agua es una de las recomendaciones más comunes en el ámbito de la salud y el bienestar. Y es que esta simple acción aporta múltiples beneficios para nuestro organismo.
En primer lugar, beber agua antes de tomar café ayuda a rehidratarnos después de las horas de sueño. Durante la noche, nuestro cuerpo pierde líquidos a través de la respiración y la transpiración, por lo que es importante reponer esas pérdidas cuanto antes.
Además, el agua prepara al estómago para recibir el café. El café es una bebida diurética que puede llegar a deshidratarnos si no tenemos cuidado. Al tomar un vaso de agua primero, estamos facilitando la digestión y evitando problemas como acidez o reflujo.
Por otro lado, el agua también ayuda a regular el tránsito intestinal. El café tiene un efecto estimulante sobre el sistema digestivo, pero el agua contribuye a que este proceso sea más suave y saludable. De esta manera, evitamos molestias como estreñimiento o diarrea.
Finalmente, beber agua antes del café también puede ayudarnos a controlar mejor el apetito. A menudo, confundimos la sensación de sed con hambre, lo que nos lleva a comer en exceso. El vaso de agua previo al café nos ayuda a discernir mejor entre ambas necesidades.
En resumen, incorporar este sencillo hábito a nuestra rutina matutina puede traer múltiples beneficios para nuestra salud a corto y largo plazo. Así que la próxima vez que vayas a tomar tu café, asegúrate de tomar primero un buen vaso de agua.











