La crisis electoral en Honduras se ha agudizado luego de que la presidenta Xiomara Castro convocara al Consejo de Ministros para iniciar un recuento "voto por voto" de las elecciones presidenciales, a pesar de que el Consejo Nacional Electoral (CNE) ya había declarado ganador a Nasry Asfura del Partido Nacional.
La petición de Castro fue aprobada en la reunión del Consejo de Ministros, con la participación del presidente de la junta directiva del Parlamento, Luis Redondo, quien propuso el nuevo conteo. Esto se da después de que el Gobierno de Estados Unidos advirtiera de "severas consecuencias" ante "intentos para revertir la elección" presidencial.
La oposición, juristas, analistas y la Organización de Estados Americanos (OEA) cuestionan la acción del Parlamento, considerándola improcedente, ya que el CNE ya había emitido los resultados oficiales. Sin embargo, Castro ha solicitado un "diálogo directo y franco" con el expresidente Donald Trump, quien había apoyado públicamente a Asfura.
Las Fuerzas Armadas, por su parte, han advertido que respetarán la declaración del CNE y que habrá una transición de poder el 27 de enero, cuando finaliza el mandato de Castro. La situación refleja la profunda polarización política en Honduras y la incertidumbre sobre el futuro del país.












