Tras el asesinato de una mujer por parte de un agente del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en Minneapolis y otro incidente en Portland, manifestantes en ciudades de todo Estados Unidos salieron a las calles para exigir el "fin del terror letal en nuestras calles" y responsabilizar a la agencia por sus acciones.
Las protestas, organizadas por grupos como Indivisible, Voto Latino, la ACLU y otros, se llevaron a cabo en Washington, Boston, Nueva York, Filadelfia, Raleigh, Texas, Kansas, Nuevo México, Ohio, Florida y otros estados. Muchas fueron denominadas "ICE Out for Good", en alusión a las siglas de la agencia y el apellido de la víctima de Minneapolis, Renee Good.
Durante las manifestaciones, los manifestantes pidieron que se reduzca la presencia del ICE en las ciudades y que se haga responsables a los agentes por sus acciones. El alcalde demócrata de Minneapolis, Jacob Frey, instó a los manifestantes a evitar "el cebo" del presidente Trump y ser cautelosos para no cometer actos ilegales.
Si bien la administración Trump sostiene que los incidentes fueron "actos de defensa propia" contra conductores que utilizaron sus vehículos "como armas", los legisladores estadounidenses han exigido una investigación completa sobre el asesinato cometido por un agente del ICE y cambios en las políticas sobre redadas antimigrantes.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, defendió la narrativa del gobierno al comparar el caso de Renee Good con el de Kilmar Ábrego García, un salvadoreño deportado injustamente a una cárcel de El Salvador. Sin embargo, el director del ICE, Todd M. Lyons, advirtió que la agencia seguirá arrestando a "los peores delincuentes extranjeros ilegales" en Minnesota y otros lugares.
Las protestas se dan en medio de la "mayor operación de control migratorio" del gobierno de Trump en las Ciudades Gemelas de Minneapolis y Saint Paul, Minnesota, lo que ha generado un clima de tensión y temor entre las comunidades inmigrantes.












