Situada en pleno río Támesis, a tan solo 20 kilómetros del centro de Londres, la isla de Eel Pie es uno de los secretos mejor guardados de la capital británica. Este pequeño oasis creativo, de apenas 120 habitantes, se ha convertido en un refugio para una veintena de artistas que encuentran allí el espacio y la tranquilidad para desarrollar sus proyectos.
Pero Eel Pie no siempre fue un lugar tan apacible. Durante las décadas de los 50, 60 y 70, la isla se convirtió en un destino de culto para los amantes del jazz y el rock, albergando conciertos de artistas de la talla de los Rolling Stones, David Bowie o Rod Stewart.
El hotel construido en 1830 fue el epicentro de esta efervescencia musical, llegando a acoger nada menos que 1.400 actuaciones. "Era como ir a otro país. Sentías que ibas a un lugar un poco prohibido (...) Pero me daba igual porque iba por la música y sigue siendo así, sigo viniendo por la música", recuerda Wendy McMahon, una voluntaria del Museo de Eel Pie que visitaba la isla en su juventud.
Lamentablemente, un incendio en 1971 acabó con el emblemático hotel, que para entonces ya se había reconvertido en una comuna "hippie". Sin embargo, Eel Pie ha logrado mantener vivo su legado artístico y cultural, convirtiéndose en un refugio para las nuevas generaciones de creadores londinenses.
Hoy, la isla solo es accesible al público durante tres fines de semana al año, cuando los artistas abren las puertas de sus talleres. En estos espacios, se puede encontrar desde pinturas y esculturas hasta trabajos de restauración. Una de las residentes, la artista Nikki Clapp, explica que para ella Eel Pie es "su divertimento" y "sus vacaciones", prefiriendo quedarse en la isla antes que irse al extranjero.
Más allá de su faceta artística, Eel Pie también tuvo aspiraciones de convertirse en una micronación, llegando a emitir incluso su propio pasaporte. Hasta 1957, cuando se construyó un puente, la única forma de acceder a la isla era cruzando el Támesis en barca.
A pesar de los cambios, Eel Pie ha logrado mantener su espíritu creativo y su aura de misterio, convirtiéndose en un oasis de tranquilidad y arte en pleno corazón de la bulliciosa Londres.












