Las protestas contra el gobierno iraní han alcanzado una magnitud sin precedentes, con manifestaciones en al menos 574 ubicaciones de las 31 provincias del país. Según el grupo de derechos humanos HRANA, las movilizaciones han dejado al menos 116 personas muertas, incluyendo 38 miembros de las fuerzas de seguridad, en los últimos 14 días.
La ola de protestas, desencadenada por la severa crisis económica que azota a Irán, ha evidenciado un descontento nacional generalizado. Más de 2,600 personas han sido detenidas por las autoridades hasta el momento.
Los manifestantes, que han llegado a corear consignas como "Muerte al dictador" y "Larga vida al Sha", han atacado infraestructura como bancos y, en un caso documentado, quemado una mezquita. La mayoría de las víctimas mortales han muerto por disparos de munición real o perdigones a corta distancia, según el informe de HRANA.
Ante la situación, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se manifestó a través de su red social Truth Social, afirmando que "Irán está mirando hacia la LIBERTAD, quizás como nunca antes" y que "EE.UU. está listo para ayudar". Sin embargo, no se han especificado los detalles de dicha ayuda.
Por su parte, las autoridades iraníes han acusado a elementos externos de incitar los disturbios, pero la amplitud geográfica y la duración de las movilizaciones sugieren un origen interno y multicausal. El gobierno ha impuesto un extenso apagón de internet, dificultando la verificación independiente de la información.
La continuación de esta crisis dependerá de la interacción entre la presión ciudadana, la respuesta del aparato de seguridad estatal y la evolución de la atención política internacional. Mientras tanto, Irán sigue sumido en un escenario de protestas masivas y violenta represión.









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