Las últimas dos semanas han sido testigo de una serie de protestas a nivel nacional en Irán, desencadenadas por la grave crisis económica que enfrenta el país. La situación ha provocado la férrea reacción del régimen comandado por Ali Jamenei, que ha reprimido el levantamiento popular por medio de las fuerzas de seguridad.
Aunque las protestas tuvieron inicialmente una motivación meramente económica, con el paso de los días la situación escaló y la población también clamó por otras demandas, particularmente por el fin del régimen iraní. Algunos ya consideran que la situación actual podría superar a las manifestaciones de 1979 que terminaron por derrocar a Reza Pahlevi e instalar la actual república islámica teocrática.
Las primeras manifestaciones se iniciaron el 28 de diciembre de 2025, encabezadas por los grupos de comerciantes y mercaderes de los grandes centros de tiendas ubicados en Teherán. La grave crisis económica, con el aumento de precios de productos básicos y la depreciación del rial iraní, llevó a que muchos tuvieran que cerrar sus negocios. Además, el país confronta una grave crisis energética y hídrica que también ha provocado un deterioro en la salud de la población.
Pero el tema económico no fue el único factor. El problemático programa nuclear del país, que se vio seriamente dañado tras los ataques de Estados Unidos, también contribuyó al descontento. A los manifestantes se unieron estudiantes y otros grupos de la población, que ahora no solamente mostraban su preocupación por la situación económica, sino que exigían directamente la salida del actual gobernante Ali Jamenei.
El régimen respondió con una fuerte represión, restringiendo el acceso a Internet a nivel nacional. En un discurso televisado, Jamenei acusó a los manifestantes de ser "vándalos" y "saboteadores" que trabajan en nombre de agendas extranjeras. El fiscal de Teherán incluso amenazó con condenar a muerte a los "saboteadores".
Por otro lado, el hijo de Reza Pahlevi se involucró en las últimas manifestaciones y convocó a los manifestantes a "intensificar las luchas callejeras", prometiendo regresar a Irán cuando la "revolución nacional triunfe". Mientras tanto, el gobierno iraní acusa a la ONU y a Estados Unidos de ser los principales responsables de las protestas.
Según la ONG HRANA, las manifestaciones en Irán han dejado hasta el momento 65 personas fallecidas y 2.311 personas arrestadas. La crisis económica y política parece haber alcanzado un punto de ebullición, y la respuesta del régimen iraní sugiere que la situación podría empeorar antes de mejorar.












