En junio de 1974, en plena Guerra Fría, se firmó un acuerdo histórico entre Estados Unidos y Arabia Saudita que sentaría las bases del sistema monetario global por las próximas cinco décadas. Este acuerdo, conocido como el "Pacto del Petrodólar", establecía que Arabia Saudita y otros países de la OPEP solo venderían su petróleo a cambio de dólares estadounidenses. A cambio, Washington garantizaría la seguridad militar de estos países.
Este arreglo convirtió al dólar en la moneda de reserva mundial, dando a Estados Unidos una ventaja económica y geopolítica sin precedentes. Sin embargo, 50 años después, Arabia Saudita ha anunciado que a partir de enero de 2026 aceptará otras monedas además del dólar por la venta de su petróleo, lo que representa un duro golpe para la hegemonía del billete verde.
La finalización de este acuerdo se produce en un contexto de creciente multipolaridad, con el surgimiento de bloques económicos como el BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), que representan más del 40% de la población mundial. Esto, sumado a la creciente deuda de Estados Unidos, que alcanza el 120% de su PIB, ha llevado a la administración de Donald Trump a tomar medidas desesperadas, como la invasión de Venezuela, con el objetivo de asegurar el control sobre las reservas de petróleo.
Expertos anticipan que en los próximos meses se verán las reacciones de otras potencias económicas como China y Rusia ante el fin del Petrodólar, lo que podría dar paso a un nuevo orden monetario internacional.












