La gigante petrolera estadounidense ExxonMobil ha declarado que es "imposible" realizar nuevas inversiones en Venezuela, en medio de la compleja situación política y económica que atraviesa el país sudamericano.
Según informaciones recogidas, el CEO de ExxonMobil, Darren Woods, habría manifestado esta posición durante una reunión con el expresidente Donald Trump en la Casa Blanca. La compañía, que fue una de las principales operadoras en el sector energético venezolano durante décadas, ha decidido dar un paso al costado y concentrar sus esfuerzos en otros mercados más estables y propicios para sus inversiones.
La decisión de ExxonMobil se produce en un momento particularmente delicado para la economía venezolana, que lleva años sumida en una profunda crisis caracterizada por hiperinflación, escasez de bienes básicos y una severa contracción de la actividad productiva. Diversos factores, entre ellos las sanciones internacionales impuestas al régimen de Nicolás Maduro, han dificultado enormemente las posibilidades de atraer nueva inversión extranjera al país.
En este contexto, la salida de ExxonMobil, una de las compañías petroleras más importantes a nivel global, representa un duro golpe para las aspiraciones del gobierno venezolano de reactivar la industria hidrocarburífera, que históricamente ha sido el principal motor de la economía nacional. La empresa había mantenido una presencia significativa en Venezuela a través de proyectos de exploración y producción, así como en la refinación y comercialización de combustibles.
Analistas del sector energético señalan que la decisión de ExxonMobil se enmarca en una tendencia más amplia de desinversión de las principales compañías internacionales en Venezuela, ante la creciente incertidumbre y los riesgos asociados a operar en el país. Empresas como Chevron, Total y Repsol también han reducido sustancialmente sus actividades en el país, en medio de la compleja situación política y económica.
La salida de ExxonMobil se produce en un momento en el que el gobierno de Nicolás Maduro busca reactivar la industria petrolera nacional a través de nuevos acuerdos y alianzas con empresas de Rusia, China e Irán. Sin embargo, la falta de estabilidad y garantías jurídicas parece ser un obstáculo difícil de superar para atraer inversiones de gran escala.












