Los juguetes con inteligencia artificial generativa han despertado preocupación entre expertos y padres, luego de que algunos modelos iniciales presentaran contenido inapropiado para niños. Sin embargo, los fabricantes aseguran haber reforzado las medidas de seguridad y buscan ganarse la confianza del público.
La llegada de ChatGPT ha abierto las puertas a una nueva generación de juguetes inteligentes, una década después de la pionera Hello Barbie. Pero el camino no ha sido fácil. Un oso de peluche que daba consejos sobre juegos sexuales o cómo encontrar un cuchillo generó indignación, obligando a la startup FoloToy a suspender temporalmente las ventas de su producto Kumma.
"Lo más importante es el modelo de IA", declaró Wang Le, director ejecutivo de FoloToy. "Hemos pasado de GPT 4o a GPT 5", una versión más sofisticada del popular chatbot, asegurando que ahora cuentan con filtros más robustos para evitar respuestas inapropiadas.
Otros fabricantes como Curio, con su juguete Grok, y Elaves, con Sunny, también han implementado medidas de seguridad. Grok se niega a responder preguntas que considera inapropiadas para un niño de cinco años, y las conversaciones con Sunny tendrán límites de tiempo y se reiniciarán periódicamente.
Sin embargo, expertos como Kathy Hirsh-Pasek, profesora de psicología en la Universidad de Temple, cuestionan por qué estos juguetes no están sujetos a una regulación más estricta. "Ahora mismo se están lanzando al mercado con prisa, y eso es injusto tanto para los niños como para los padres", advierte.
Los fabricantes insisten en que estos juguetes tienen un "enorme potencial" para beneficiar a los niños, pero reconocen que aún queda trabajo por hacer para ganarse la confianza de los padres. La seguridad y el bienestar de los más pequeños deberán ser la prioridad en esta nueva era de la inteligencia artificial aplicada a los juguetes.











