Una estudiante de 31 años en Bogotá, Colombia, se encuentra en estado crítico después de ser víctima de un brutal ataque por parte de su expareja. Según las autoridades, el hombre la apuñaló 55 veces, la golpeó y la sometió a descargas eléctricas mientras sus dos hijos menores presenciaban la escena.
La investigación ha revelado que el ataque no fue un estallido de violencia espontáneo, sino que el agresor, César Camilo Aldana Vargas, había planeado meticulosamente la agresión. Días antes, había desconectado las cámaras de seguridad, organizado maletas y retirado dinero de una caja fuerte, lo que sugiere que tenía la intención de acabar con la vida de su expareja, Sandra Milena.
Sandra había terminado la relación hace mes y medio, una decisión que Aldana no aceptó. Según la hermana de la víctima, Diana Castro, el hombre "no supo procesar la noticia y se volvió muy intenso". Incluso, días antes del ataque, Aldana siguió a Sandra hasta Cota, sin haber sido invitado.
El ataque ocurrió el 1 de enero, cuando Aldana, bajo el pretexto de llevar a sus hijos al apartamento en Engativá, inició la brutal agresión. Diana relató que su hermana no solo recibió puñaladas, sino también golpes contundentes y descargas eléctricas con un taser. Uno de los aspectos más dolorosos del caso es la participación de los menores, quienes intentaron intervenir para salvar la vida de su madre.
Tras el ataque, Aldana huyó del lugar, dejando a Sandra desangrándose. Fueron los vecinos y dos mujeres del sector quienes brindaron los primeros auxilios mientras llegaban las ambulancias. La víctima sufrió perforación de pulmón y tráquea, heridas que la mantienen luchando por su vida en una Unidad de Cuidados Intensivos.
El señalado agresor se presentó de manera voluntaria el pasado 7 de enero en la URI de Engativá, sabiendo que ya pesaba una orden de captura en su contra. Durante las audiencias concentradas, la Fiscalía demostró que Sandra venía siendo víctima de un ciclo de violencia física y psicológica constante. Ante la contundencia de las pruebas y los testimonios, Aldana Vargas aceptó su responsabilidad en los hechos.
Diana Castro hizo un llamado final a las autoridades para que este caso se convierta en un hito contra la violencia de género. "Esto debe sentar un precedente. Ninguna mujer ni ningún niño debería pasar por algo así. Si las personas no se entienden como parejas, aléjense, pero no se hagan daño porque el trauma les queda es a los hijos y hay cosas que no tienen remedio", concluyó.
Por ahora, el procesado esperará su sentencia desde una celda, mientras Bogotá sigue atenta a la evolución médica de la sobreviviente.












