Los incendios forestales que azotan el sureste de Australia han obligado a las autoridades a declarar el estado de desastre en el estado de Victoria. Los fuegos, avivados por una ola de calor y vientos intensos, han destruido cientos de viviendas y arrasado vastas extensiones de bosque nativo.
La primera ministra de Victoria, Jacinta Allan, hizo el anuncio el sábado, otorgando a los bomberos poderes de emergencia para forzar las evacuaciones en las zonas más afectadas. Según las autoridades, al menos 130 estructuras, incluyendo casas, cobertizos y otros edificios, han sido destruidos por el fuego.
"Se trata de una sola cosa: proteger las vidas de los habitantes", afirmó Allan. "Y esto envía un mensaje claro: si te han dicho que te vayas, vete".
Uno de los incendios más destructivos ha calcinado cerca de 150.000 hectáreas cerca de Longwood, una región cubierta de bosques nativos. Las imágenes muestran un cielo nocturno teñido de naranja mientras las llamas arrasan el paisaje.
"Había brasas cayendo por todas partes. Era aterrador", relató el ganadero Scott Purcell a la cadena australiana ABC.
Según el comisionado de Gestión de Emergencias, Tim Wiebusch, el ganado, las tierras de cultivo y los viñedos también se han visto gravemente afectados o destruidos por los incendios. Aunque las condiciones mejoraron el sábado, aún seguían activos diez incendios de gran tamaño, y se espera que más fuegos se desaten debido a los rayos caídos durante la tarde y la noche anteriores.
"Es importante destacar que muchos de estos grandes incendios seguirán ardiendo durante días, si no semanas", advirtió Wiebusch.
Las autoridades han hecho un llamamiento urgente a la población para que evacue las zonas de riesgo, ya que los bomberos trabajan incansablemente para contener el avance de las llamas. La declaración del estado de desastre otorga a los servicios de emergencia mayores poderes para garantizar la seguridad de los residentes.
Los incendios forestales en Australia son un fenómeno recurrente, pero la magnitud de los actuales fuegos ha evocado los devastadores incendios del "Verano Negro" de 2019, que arrasaron millones de hectáreas y cobraron decenas de vidas. Expertos advierten que el cambio climático está exacerbando la frecuencia y la intensidad de estos eventos catastróficos.










