La propuesta de reforma electoral presentada por el presidente Andrés Manuel López Obrador ha generado una fuerte división entre los principales partidos políticos de México. Mientras que Morena y sus aliados la apoyan, el bloque opositor conocido como "PRIAN" (PRI y PAN) se ha mostrado reacio a aceptar los cambios planteados.
La iniciativa de reforma busca, entre otros puntos, reducir el número de diputados y senadores, así como eliminar el financiamiento público a los partidos políticos. Esto último ha sido uno de los principales puntos de conflicto, ya que los partidos de oposición consideran que sin ese apoyo económico verían seriamente mermada su capacidad de competir.
"El PRIAN tiene miedo a la reforma electoral porque saben que perderían el control que han tenido sobre el sistema durante décadas", declaró el diputado de Morena, Juan Ramiro Robledo. "Están acostumbrados a los privilegios y no quieren que se les quite".
Por su parte, dirigentes del PRI y del PAN han criticado la propuesta presidencial, argumentando que atenta contra la democracia y el pluralismo político. "No podemos aceptar que se recorte la representación y se vulnere la autonomía de los partidos", señaló el senador panista Julen Rementería.
Los analistas políticos coinciden en que la reforma electoral será uno de los principales focos de tensión en el Congreso durante los próximos meses. Morena y sus aliados cuentan con la mayoría necesaria para aprobarla, pero enfrentarán una férrea oposición del bloque opositor.
"Estamos ante un momento clave para la democracia mexicana", opinó el politólogo Enrique Toussaint. "La forma en que se resuelva este conflicto marcará el rumbo del país en los próximos años".












