El proceso electoral en Honduras ha tomado un giro inesperado a pocas semanas de la asunción del nuevo presidente. El Congreso Nacional, dominado por el partido oficialista Libre, aprobó una iniciativa para realizar un nuevo escrutinio de más de 19,000 actas electorales, pese a que el Consejo Nacional Electoral (CNE) ya había declarado ganador a Nasry "Tito" Asfura, del Partido Nacional.
La medida fue impulsada por el presidente de la junta directiva del Parlamento, Luis Redondo, quien no logró la reelección como diputado. La oposición, conformada principalmente por los partidos Nacional y Liberal, denuncia que se les impidió el ingreso al Congreso durante la votación.
Juristas coinciden en que la iniciativa aprobada por el Congreso no tiene sustento legal, ya que el CNE ya había declarado oficialmente los resultados electorales dentro del plazo establecido. Sin embargo, el nuevo escenario genera incertidumbre y pone en jaque la transición política en Honduras.
El expresidente Manuel Zelaya, coordinador general del partido Libre y principal asesor de la presidenta Xiomara Castro, ha denunciado un supuesto fraude electoral y la injerencia del expresidente estadounidense Donald Trump a favor de Asfura. Por su parte, Castro ha dicho que reconocerá al ganador declarado por el CNE.
Ante este panorama de confrontación institucional, los hondureños esperan una pronta resolución del conflicto, mientras la oposición considera que Redondo y Zelaya buscan retrasar o desestabilizar el proceso de traspaso de mando, previsto para el 27 de enero.












