La Conferencia Episcopal Católica de Costa Rica se vio envuelta en un escándalo luego de que trascendiera que la actriz que participó en un video promocional de la Iglesia también formó parte de una campaña política del candidato presidencial Fabricio Alvarado Feinzaig.
El video de la Iglesia Católica, que buscaba promover los valores cristianos, se viralizó rápidamente en redes sociales. Sin embargo, poco después salió a la luz que la protagonista femenina del clip también había participado en una campaña publicitaria del partido Nueva República, liderado por Feinzaig, uno de los principales candidatos a la presidencia.
Esto generó una ola de críticas y cuestionamientos sobre la supuesta imparcialidad de la Iglesia Católica, así como dudas sobre si hubo algún tipo de acuerdo o negociación entre la institución religiosa y el partido político.
La Conferencia Episcopal emitió un comunicado aclarando la situación. Según el texto, la actriz participó en el video de la Iglesia de manera voluntaria y sin recibir remuneración alguna, y su posterior participación en la campaña de Feinzaig fue una decisión personal, sin ninguna vinculación con la Iglesia Católica.
"La Iglesia Católica reitera su compromiso de mantener una posición de neutralidad política y de no involucrarse en procesos electorales", señaló el comunicado. Además, indicaron que revisarán sus protocolos internos para evitar situaciones similares en el futuro.
Sin embargo, el daño a la imagen de la institución religiosa ya está hecho. Muchos fieles y ciudadanos cuestionan la transparencia y la coherencia de la Iglesia Católica, especialmente en un contexto electoral tan polarizado como el que vive Costa Rica en este momento.
Este escándalo pone de manifiesto la delicada relación entre la Iglesia y la política, y la necesidad de establecer límites claros que preserven la credibilidad y la confianza de la sociedad en las instituciones religiosas.












