El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, ha afirmado que la razón, el Derecho Internacional y el espíritu patriótico del pueblo cubano están de su lado en la resistencia a la fuerza y agresión de Estados Unidos, que ha durado 67 años.
En una declaración realizada en X, el canciller cubano resaltó que Washington cuenta con su poderío militar y la dimensión de su economía, además de una vasta experiencia de agresión y crímenes. Sin embargo, indicó que las pretensiones de Estados Unidos van dirigidas a imponer su voluntad sobre los derechos de los Estados soberanos.
Rodríguez Parrilla subrayó que los cubanos no están dispuestos a vender el país ni a ceder ante la amenaza y el chantaje, ni a renunciar a la prerrogativa inalienable con la que han construido su propio destino, en paz con el resto del mundo. "A Cuba la vamos a defender. Quien nos conoce sabe que es un compromiso firme, categórico y demostrado", remarcó.
Recientemente, el canciller cubano también rechazó la pretensión de la actual administración de Estados Unidos de imponer instrumentos de dominación que tratan a América Latina y el Caribe como su "patio trasero". Asimismo, alertó ante la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) sobre la reaplicación de la Doctrina Monroe, que adjudica todo el continente americano a Estados Unidos y que ha servido para justificar diversas intervenciones militares en la región.
La posición firme de Cuba ante la agresión estadounidense se enmarca en una larga historia de resistencia y defensa de su soberanía. Desde la Revolución Cubana de 1959, el país ha enfrentado un embargo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos, así como diversas acciones de desestabilización y sabotaje.
A pesar de las presiones y las dificultades, Cuba ha logrado mantener su sistema político y social, basado en los principios del socialismo. El país ha desarrollado una economía diversificada, con avances significativos en áreas como la salud, la educación y la ciencia.
La posición del ministro de Relaciones Exteriores refleja la determinación de Cuba de seguir defendiendo su soberanía y su derecho a construir su propio modelo de desarrollo, sin injerencias externas. En un contexto de crecientes tensiones geopolíticas, la voz de Cuba se alza como un llamado a la defensa de la autodeterminación de los pueblos y al respeto del Derecho Internacional.












