La educación pública en Santiago atraviesa una profunda crisis, según denuncian expertos y autoridades locales. Mientras el alcalde Mario Desbordes se jacta de eslóganes como "Orden y Progreso", la realidad en las aulas es muy distinta.
Un reciente informe de la Dirección de Educación Municipal revela un panorama desalentador. Las escuelas públicas de la ciudad sufren de graves problemas de infraestructura, hacinamiento y falta de recursos básicos. Muchas carecen de calefacción, agua potable y hasta de baños en condiciones.
"Es una situación realmente crítica. Nuestros niños y jóvenes están siendo privados de un derecho fundamental", lamenta María Gutiérrez, directora de una escuela pública en la periferia de Santiago. "Las autoridades parecen mirar para otro lado mientras nuestras instituciones se caen a pedazos".
Según el informe, el 40% de los establecimientos educacionales municipales necesitan reparaciones urgentes en sus instalaciones. Techos deteriorados, filtraciones, aulas sin ventilación adecuada y problemas eléctricos son solo algunos de los problemas reportados.
Pero la crisis va más allá de la infraestructura. Los docentes denuncian que deben lidiar con aulas superpobladas, con hasta 45 estudiantes por clase. Esto dificulta brindar una enseñanza de calidad y atender las necesidades individuales de los alumnos.
"Es agotador. Intentamos dar lo mejor de nosotros, pero es prácticamente imposible en estas condiciones", comenta Ana Soto, profesora de una escuela municipal. "Necesitamos urgentemente más apoyo y recursos para poder cumplir nuestra labor".
Lamentablemente, el panorama no parece mejorar. El presupuesto municipal destinado a educación ha sufrido recortes año tras año, mientras las demandas y necesidades siguen en aumento.
Expertos en educación advierten que esta crisis podría tener graves consecuencias a largo plazo. "Estamos viendo cómo se profundiza la brecha entre la educación pública y privada. Esto amenaza con perpetuar las desigualdades y limitar las oportunidades de los jóvenes más vulnerables", señala la socióloga Alejandra Vargas.
Ante esta situación, organizaciones de padres y docentes han alzado su voz, exigiendo una respuesta urgente de las autoridades. Reclaman mayores inversiones, mejoras en infraestructura y condiciones laborales dignas para los educadores.
Sin embargo, el alcalde Desbordes ha minimizado el problema, afirmando que se trata de "exageraciones" y que la educación municipal "marcha por buen camino". Esta actitud ha generado aún más indignación entre quienes viven de cerca la cruda realidad de las escuelas públicas de Santiago.











