El padre Felipe Ríos, sacerdote chileno de 26 años de trayectoria, se prepara para dejar Guayaquil, Ecuador, después de siete años de servicio en la ciudad. Ríos, quien llegó a Guayaquil tras un periodo similar en México, se destacó por su trabajo con comunidades de matrimonios y familias, así como por su liderazgo en el movimiento de Schoenstatt.
Durante su estancia en Guayaquil, el padre Ríos ocupó varios cargos, entre ellos el de director nacional del movimiento de Schoenstatt, asesor de la Liga de las Familias y acompañante de colegios y seminarios. Además, organizó peregrinaciones a Tierra Santa, Roma y México.
Su labor se enfocó fuertemente en acompañar a matrimonios, tanto con nupcias religiosas como sin ellas, y a familias con diversos problemas. Llegó a trabajar de cerca con entre 600 y 700 matrimonios que forman parte de comunidades que se reúnen cada quince días.
"Trabajar acá como sacerdote ha sido y es un regalo. Me impresiona que en Guayaquil hay mucha solidaridad en las personas y muchas cosas funcionan gracias a eso", comentó Ríos, quien se declara un amante de la gastronomía local, como el encebollado y los platos con plátano verde.
El próximo 21 de enero, el padre Ríos dejará Guayaquil para dirigirse a Santiago de Chile, donde servirá nuevamente. En su lugar, se prevé la llegada del padre chileno Miguel Rocha para finales de marzo.
Antes de su partida, Ríos reflexionó sobre la importancia de que las personas hagan "un pare" y analicen cómo quieren vivir sus vidas, priorizando el cuidado de la familia y el matrimonio, y dando espacio a la fe.
"Si el matrimonio está bien, los hijos están bien. Darle espacio a la fe, que es muy hermosa, tiene belleza, nos inspira, nos da la fuerza que no tenemos, nos anima, nos perdona y nos hace sentirnos abrazados por ese Dios que está ahí para nosotros", enfatizó.












