El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este jueves que su país iniciará ataques militares terrestres contra los cárteles de la droga que, a su juicio, "están dirigiendo México". Durante una entrevista con la cadena Fox News, Trump aseguró que, tras meses de operaciones marítimas contra embarcaciones vinculadas al narcotráfico, las autoridades estadounidenses ahora orientarán su acción hacia el terreno para enfrentar a estas organizaciones criminales.
"Vamos a empezar ahora a atacar por tierra a los cárteles. Los cárteles están controlando México", afirmó el mandatario. Las declaraciones de Trump se producen en medio de una escalada de tensión regional tras la reciente captura del líder venezolano Nicolás Maduro por parte de fuerzas estadounidenses y las acciones militares contra presuntos narcotraficantes en alta mar, que habrían resultado en más de 100 personas muertas desde septiembre.
El anuncio ha generado rechazo diplomático en México. La presidenta Claudia Sheinbaum ha reiterado que las Américas no pertenecen a ninguna potencia y ha rechazado cualquier intervención militar extranjera en territorio mexicano, afirmando que la cooperación bilateral debe respetar la soberanía nacional.
Expertos consultados destacan que una ofensiva terrestre estadounidense en México representaría una escalada sin precedentes en la política de seguridad hemisférica, con posibles repercusiones en el orden jurídico internacional y en las relaciones bilaterales entre ambos países.
La decisión de Trump llega en un momento de creciente tensión entre Estados Unidos y México en materia de seguridad. El mandatario estadounidense ha criticado repetidamente a su homólogo mexicano, Andrés Manuel López Obrador, por su supuesta incapacidad para controlar el poder de los cárteles de la droga.
Desde su llegada a la Casa Blanca en 2017, Trump ha presionado a México para que asuma un papel más activo en la lucha contra el narcotráfico, incluyendo amenazas de imponer aranceles o cerrar la frontera común. Sin embargo, el gobierno mexicano se ha negado a permitir una intervención militar extranjera en su territorio, argumentando que pondría en riesgo la soberanía nacional y la seguridad de los ciudadanos.
La anunciada ofensiva terrestre de Estados Unidos contra los cárteles en México representa un giro significativo en la estrategia antinarcóticos de la administración Trump. Hasta ahora, la cooperación bilateral se había centrado principalmente en el intercambio de inteligencia y el apoyo logístico, evitando una participación directa de las fuerzas armadas estadounidenses en operaciones dentro de México.
Analistas advierten que una intervención militar de Estados Unidos en territorio mexicano podría tener graves consecuencias, tanto a nivel regional como internacional. Señalan que tal acción violaría el principio de no injerencia en asuntos internos de otros Estados, consagrado en el derecho internacional, y pondría en riesgo la frágil cooperación entre ambos países en materia de seguridad.
Asimismo, temen que una escalada militar pueda desencadenar una mayor violencia y un recrudecimiento de los enfrentamientos entre los cárteles y las fuerzas de seguridad, con un impacto devastador para la población civil. Algunos expertos incluso vaticinan que una intervención estadounidense podría fortalecer a los grupos criminales y empeorar la situación de inseguridad en México.
Por el momento, el gobierno mexicano ha reiterado su rechazo a cualquier tipo de intervención militar extranjera y ha hecho un llamado a fortalecer los mecanismos de cooperación bilateral en el marco del respeto a la soberanía nacional. La decisión de Trump abre un nuevo capítulo en la compleja relación entre ambos países en materia de seguridad, cuyas consecuencias aún están por verse.












