David Bowie, uno de los artistas más icónicos y polifacéticos de la música del siglo XX, falleció hace 10 años dejando un legado imborrable. Nacido como David Robert Jones en Brixton, Londres, Bowie mostró desde niño una gran inclinación por las artes, cantando y bailando desde temprana edad.
A lo largo de su carrera, Bowie no dudó en reinventarse constantemente, cambiando de imagen y estilo musical en múltiples ocasiones. Fue conocido como "el camaleón" por su capacidad de adaptarse a diferentes géneros, desde el pop, el rock, el punk y el glam rock. Canciones como "Changes", "Starman", "Heroes" y "Modern Love" se convirtieron en himnos generacionales.
Bowie siempre estuvo a la vanguardia de las tendencias, anticipándose a los cambios y marcando nuevos rumbos en la música. Su imagen fue una verdadera obsesión, pasando más tiempo maquillándose que actuando en el escenario. Desde el dandy de traje blanco hasta el personaje andrógino y ambiguo, Bowie supo explorar la diversidad y la experimentación.
A pesar de su éxito y reconocimiento, Bowie declinó ser nombrado caballero por la reina Isabel II en 2003, declarando que no era eso por lo que había trabajado toda su vida. Su legado trascendió más allá de los premios y títulos, dejando una huella imborrable en la música contemporánea.
Diez años después de su partida, Bowie sigue siendo una figura icónica, cuya influencia se siente en artistas de múltiples generaciones. Su capacidad de reinvención, su visión vanguardista y su espíritu inconformista lo convirtieron en uno de los artistas más influyentes y admirados de la historia.










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