La Policía de Neuquén y del Conurbano bonaerense desmantelaron sendas redes delictivas dedicadas a la extorsión digital mediante amenazas y manipulación psicológica. Los operativos terminaron con la detención de varios sospechosos y el secuestro de dispositivos electrónicos, tarjetas bancarias y dinero en efectivo vinculados a las maniobras delictivas.
En Neuquén, el Departamento de Delitos Económicos inició una investigación a raíz de una denuncia realizada en noviembre del año pasado. La víctima comenzó a recibir mensajes intimidatorios en los que los extorsionadores le exigían transferencias de dinero bajo amenaza de difundir información personal y privada.
Tras el análisis técnico y financiero de las comunicaciones, así como el rastreo de transferencias y operaciones virtuales, la Policía logró identificar a los presuntos responsables y allanar dos domicilios. En el primero, detuvieron a un mayor de edad y secuestraron chips de telefonía celular, tarjetas bancarias, teléfonos móviles, un router de internet, comprobantes de operaciones virtuales y dinero en efectivo. En el segundo domicilio, confiscaron dispositivos de comunicación, chips, tarjetas bancarias, documentación personal de terceros y otros objetos.
Por otra parte, en el Conurbano bonaerense, la Policía detuvo a cinco personas en el marco de una investigación sobre una banda de usureros que otorgaba préstamos informales y cobraba intereses del 100% en caso de mora. Los nuevos acusados fueron identificados como Franco Nicolás M., Penélope F., José Alberto G., Joel S. y Vanesa R., quienes cumplían funciones como cobradores y administrativos dentro de la organización.
Según las fuentes, el mecanismo de la banda consistía en captar víctimas a través de redes sociales, ofreciéndoles préstamos con condiciones que, en caso de atraso, se volvían rápidamente insostenibles por la aplicación de intereses elevados. Una vez entregado el dinero, comenzaban los reclamos violentos ante cualquier demora en los pagos, con amenazas constantes a través de mensajes y audios.
La organización había estructurado una escala de violencia que denominaban "códigos de colores", donde la alerta amarilla correspondía a advertencias sobre el incremento de intereses, la alerta naranja se activaba con amenazas directas de golpes o privación de libertad, y la alerta roja implicaba daños a la vivienda o agresiones físicas.
Estas operaciones se suman a una serie de detenciones realizadas en los últimos meses en el marco de investigaciones sobre bandas dedicadas a la extorsión y el otorgamiento de préstamos usurarios en la región. Las causas judiciales continúan abiertas mientras los investigadores analizan la información y evidencia recabada.












