El Vasco da Gama, uno de los clubes más populares de Brasil, ha vivido a lo largo de su historia momentos de gloria y también de profunda decepción. Desde goleadas inesperadas hasta eliminaciones sorprendentes, el equipo ha acumulado una serie de derrotas que se han convertido en cicatrices históricas para su afición.
El Lance! recuerda los cinco peores vexámenes sufridos por el Vasco, analizando el contexto, el desarrollo de los partidos y las consecuencias que tuvieron dentro y fuera del campo de juego.
La goleada de 7-2 ante el Athletico Paranaense en 2019 fue uno de los momentos más dolorosos. El Vasco, dirigido entonces por Renato Gaúcho, intentaba estabilizar su campaña, pero el Furac o impuso su ritmo desde el inicio y arrasó a su rival. "Hoy, hasta una embarazada haría gol contra nosotros", declaró Renato Gaúcho después del partido. La derrota evidenció problemas defensivos y quedó marcada como una de las mayores goleadas sufridas por el Vasco en el Brasileir o.
Otra eliminación que sigue presente en el imaginario de la afición fue la caída ante el XV de Piracicaba en la Copa de Brasil de 2012. Después de un empate 1-1 en el partido de ida, el Vasco, jugando en casa, cayó por 3-0, con dos goles de Dauri y uno de Canhoto. La sorpresiva eliminación en su propio estadio, con un equipo completo, se convirtió en una de las mayores zebras de la historia del club en la competición.
Un año después, el Vasco volvió a ser eliminado en San Januario, esta vez por el modesto Baraúnas de Mossoró. Después de un empate 2-2 en la ida, el equipo de Mossoró venció por 3-0 en el Rio, con el veterano Cícero Ramalho, de 40 años, como figura. La derrota costó el puesto del técnico Joel Santana y consolidó la imagen del Vasco como un equipo vulnerable en los partidos de eliminación directa contra equipos de menor presupuesto.
Ya en la Serie B de 2011, el Vasco, ampliamente favorito, sufrió una de sus peores derrotas en casa al caer 5-0 ante el Avaí. El resultado, catalogado como la peor derrota casera de la historia del club hasta ese momento, expuso graves fallas estructurales y se convirtió en un símbolo de la inestabilidad de esa temporada, que debería haber sido de afirmación en la segunda división.
Finalmente, el primer descenso del Vasco a la Serie B, en 2008, también dejó una marca imborrable. En la última fecha, necesitando apenas un empate para evitar el descenso, el equipo cayó 2-0 en casa ante el Avaí, con goles de Leandro Domingues y Adriano. Las imágenes de los jugadores llorando en el banco y de los aficionados incrédulos resumieron la tragedia deportiva. Ese partido se convirtió en un símbolo del inicio de un ciclo de inestabilidad que llevó al Vasco a nuevas caídas en los años siguientes.
Estos cinco episodios, marcados por resultados inesperados, revelan la vulnerabilidad que ha aquejado al Vasco a lo largo de su historia. Derrotas que se convirtieron en cicatrices para una de las hinchadas más apasionadas del fútbol brasileño.











