La exclusiva urbanización Mocolí Golf Club, en Samborondón, ha vuelto a ser noticia tras un violento ataque que dejó tres personas muertas, entre ellas el cabecilla del grupo delictivo Los Lagartos. Este no es el primer incidente de alto impacto que ocurre en este sector, pues en 2024 también fue escenario de la captura del exasambleísta Pablo Muentes, investigado en el caso Purga por presunta corrupción judicial.
El reciente hecho de violencia ocurrió la noche del 7 de enero de 2026, cuando un grupo armado logró ingresar a la urbanización y perpetrar el asesinato de alias Marino, líder de Los Lagartos. Este suceso revive el recuerdo del caso Purga, en el que se viralizaron imágenes de la lujosa mansión donde residía Muentes, convirtiéndose en un símbolo del poder económico investigado.
Según la Fiscalía, Muentes era cabecilla de una estructura de delincuencia organizada que operaba para influir en decisiones judiciales a cambio de beneficios. Actualmente cumple una condena de 13 años por delincuencia organizada. Aunque la vivienda allanada no estaba registrada a su nombre, las autoridades confirmaron que él residía en ese inmueble al momento de su captura.
Ahora, dos años después, el nombre de Mocolí Golf Club vuelve a aparecer ligado a hechos de violencia criminal, colocando a esta exclusiva urbanización como escenario de dos investigaciones distintas y de alto impacto: una por presunta corrupción judicial y delincuencia organizada, y otra por crimen organizado y sicariato.
La recurrencia de estos incidentes en Mocolí Golf Club evidencia la complejidad de la situación de seguridad en el país, donde incluso sectores considerados de alta plusvalía y seguridad no están exentos de la violencia criminal. Esto plantea interrogantes sobre la eficacia de las medidas de seguridad y la necesidad de un abordaje integral para combatir la delincuencia organizada y la corrupción.










