Charlie Manby, un joven de 20 años, se convirtió en la gran sorpresa del último Campeonato del Mundo de Dardos. A pesar de caer en cuarta ronda, su actuación le valió embolsarse un premio de 69.000 euros, una cifra que supera con creces sus ingresos anuales como albañil autónomo.
Manby, que ocupa el cuarto puesto en la Orden de Mérito del Tour de Desarrollo, logró clasificarse para el prestigioso torneo celebrado en el Alexandra Palace de Londres. Allí, ante 4.000 espectadores, el joven jugador inglés vivió una experiencia "surrealista", según sus propias palabras, aunque finalmente se fue adaptando a la presión y el ambiente del evento.
Tras su destacada actuación, Manby regresó a su trabajo habitual en una obra, donde se desempeña como albañil. Lejos de dejarse deslumbrar por el dinero ganado, el joven dardista asegura que realmente disfruta de su labor en la construcción, donde "te ríes mucho" y "obtienes un buen salario semanal".
Con el premio obtenido, Manby planea comprarse un coche y un reloj, pero no tiene intención de abandonar su trabajo en la obra, al menos por el momento. De hecho, su jefe bromeó sobre si es mejor lanzando dardos o manipulando paleta, cemento y ladrillos, a lo que el propio Manby respondió: "Diría que es mejor lanzando dardos. Todavía le queda trabajo por hacer".
Esta historia demuestra que el éxito en el deporte no siempre implica un abandono de la vida laboral tradicional. Charlie Manby ha logrado compaginar su pasión por los dardos con su oficio de albañil, manteniendo los pies en la tierra y sin perder de vista sus raíces. Su ejemplo puede ser una inspiración para otros deportistas que buscan equilibrar sus carreras deportivas con una vida fuera de los focos.











