En un contexto marcado por la inestabilidad económica, la crisis política y la ansiedad social, es fundamental desarrollar estrategias para mantener la calma y hacer frente a la incertidumbre. Lejos de ser una enemiga, la incertidumbre puede convertirse en una oportunidad de crecimiento personal si aprendemos a gestionarla adecuadamente.
Según expertos en psicología, el ser humano está biológicamente programado para buscar certezas, y cuando se enfrenta a lo desconocido, tiende a caer en dos trampas mentales: el catastrofismo y el optimismo ingenuo. Ambas posturas, sin embargo, nos alejan de la realidad y agotan nuestras reservas emocionales.
Para anclar nuestras emociones y mantener el equilibrio en medio de la tormenta, la psicología ofrece herramientas poderosas de la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) y el Mindfulness. Estas técnicas nos ayudan a soltar el "ancla del futuro", a diferenciar entre lo que está bajo nuestro control y lo que no, a practicar la "Aceptación Radical" y a abrazar la incertidumbre como un espacio de posibilidades.
"La paz no es la ausencia de conflictos o dudas, sino la capacidad de permanecer centrados mientras estos pasan", señala el texto. En este sentido, la paciencia y la presencia son nuestros mayores aliados para transitar este proceso de transformación personal y social.
Lejos de resignarnos o caer en el pesimismo, el desafío radica en aprender a convivir con la incertidumbre, liberando energía para tomar mejores decisiones en el presente. Sólo así podremos mantener la calma y la esperanza en medio de la tormenta.










