Francia ha dado un paso histórico al reconocer oficialmente a la música electrónica como parte de su patrimonio cultural inmaterial. Este anuncio, realizado por la ministra de Cultura Rachida Dati, marca un antes y un después para un género que nació en los márgenes y hoy es celebrado a nivel mundial.
La inclusión de la música electrónica en el Inventario Nacional del Patrimonio Cultural Inmaterial de Francia legitima su valor artístico, social y cultural. Esta decisión equipara a la electrónica con otras expresiones culturales históricas del país, como el vino, la gastronomía o las tradiciones folclóricas.
"La French Touch", el movimiento que desde los años 90 proyectó a Francia como potencia global del sonido electrónico, es especialmente destacado en este reconocimiento. Artistas como Daft Punk, Justice, Air, Phoenix, M83 y Jean-Michel Jarre se convirtieron en embajadores de un estilo musical que mezcló electrónica, pop y experimentación.
Festivales emblemáticos y clubes legendarios funcionaron como verdaderos laboratorios culturales, desde donde la música electrónica francesa se expandió hacia Europa, América y Asia. El reconocimiento también tiene un fuerte valor simbólico, ya que durante décadas la electrónica estuvo asociada a la marginalidad y la desconfianza estatal.
Hoy, ese mismo Estado que antes estigmatizaba al género lo reconoce como parte de su memoria colectiva. La electrónica deja de ser vista solo como ocio nocturno y se afirma como una expresión cultural viva, en permanente transformación.
"La decisión francesa no solo fortalece a la escena local, sino que envía un mensaje al mundo: las culturas jóvenes y urbanas también construyen patrimonio", señala el anuncio. Al respaldar institucionalmente a la música electrónica, Francia apuesta por su preservación, difusión y proyección internacional.
En tiempos donde las identidades culturales se redefinen, este reconocimiento confirma que la electrónica ya no vive solo en la pista de baile: ahora también forma parte de la historia.










