Las empresas españolas han reducido significativamente su presencia en Venezuela en la última década debido a la grave crisis política y económica que atraviesa el país. Sin embargo, algunos de los grandes grupos como Repsol, Telefónica y BBVA aún mantienen posiciones relevantes, aunque con estrategias y enfoques diferentes ante el alto riesgo país.
Según datos del ICEX (España Exportación e Inversiones), actualmente hay 21 empresas españolas operando en Venezuela, un número mucho menor en comparación con la década pasada. La mayoría de estas compañías han optado por una postura defensiva y han reducido drásticamente sus inversiones y operaciones en el país.
Repsol, la empresa española con mayor vinculación económica y estratégica con Venezuela, mantiene derechos mineros en el país, aunque la mayor parte de estos aún no han sido desarrollados. En 2024, la producción neta de Repsol en Venezuela alcanzó los 24 millones de barriles equivalentes de petróleo, en su mayoría gas natural destinado al consumo interno.
Por su parte, Telefónica (Movistar) sigue prestando servicios de telefonía móvil en Venezuela, con una base de 8,9 millones de clientes y una penetración de redes 4G cercana al 90%. Sin embargo, la compañía ha anunciado recientemente una inversión de 481,6 millones de euros en dos años para desplegar 5G y fortalecer su red, al mismo tiempo que su presidente ha expresado la intención de salir del país.
En el caso de BBVA, la entidad financiera opera en Venezuela bajo la denominación BBVA Provincial, que es una de sus ocho principales filiales. BBVA ha asignado a su filial venezolana un valor contable de 100 millones de euros, una cifra muy inferior a la otorgada a otras de sus filiales en la región.
Cabe destacar que el Banco Santander, a diferencia de otros grupos, alcanzó un acuerdo en 2009 para vender su participación mayoritaria en el Banco de Venezuela, una decisión que adoptó un año después de que se anunciara la intención de nacionalizar la entidad.
La crisis política y económica en Venezuela ha obligado a las empresas españolas a adoptar estrategias más cautelosas y defensivas, reduciendo su exposición y presencia en el país. Sin embargo, algunas de las principales compañías, como Repsol, Telefónica y BBVA, aún mantienen posiciones relevantes, aunque con enfoques y niveles de compromiso diferentes.











