En una emotiva celebración por el Día de Reyes Magos, la Cancillería de la República y la Dirección de Reconstrucción del Tejido Social de El Salvador entregaron juguetes a decenas de niños en el caserío Rancho Quemado, distrito de Perquín, departamento de Morazán, una zona cercana a la frontera con Honduras.
La actividad, llena de sonrisas y juegos, contó con la presencia de la viceministra de Relaciones Exteriores, Adriana Mira, el director ejecutivo de la Secretaría Técnica del Financiamiento Externo, Óscar Figueroa, y el director de Tejido Social, Carlos Marroquín. Los pequeños disfrutaron de una fiesta infantil con sorpresas, pintacaritas y la entrega de regalos, fortaleciendo la convivencia y el bienestar en esta comunidad históricamente vulnerable.
Además de la entrega de juguetes, las autoridades anunciaron que el Gobierno del Presidente Nayib Bukele continuará impulsando proyectos interinstitucionales en coordinación con el Ministerio de Salud y el Ministerio de Educación. Estas iniciativas buscan llevar oportunidades y servicios esenciales a la población de Sabanetas-Nahuaterique, un sector delimitado fronterizo que ha sido priorizado para mejorar el acceso a salud, educación y desarrollo comunitario.
Rancho Quemado y las áreas cercanas en Perquín, conocidas por su rica historia y paisajes montañosos, representan un ejemplo del compromiso gubernamental por acercar el Estado a las comunidades más alejadas. Esta acción forma parte de los esfuerzos continuos por reconstruir el tejido social y garantizar que ningún niño salvadoreño se quede sin la magia de los Reyes Magos, mientras se avanza en proyectos que transforman la realidad de las zonas fronterizas.
"La mejor manera de celebrar el Día de Reyes Magos fue entregando juguetes y sembrando sonrisas en la zona fronteriza con Honduras, caserío Rancho Quemado. Gracias al apoyo del director de Tejido Social, Carlos Marroquín, y del secretario Óscar Figueroa de la Cancillería", expresó la viceministra Adriana Mira.
Esta iniciativa se enmarca en los esfuerzos del gobierno salvadoreño por acercar el Estado a las comunidades más vulnerables y garantizar el bienestar de los niños, especialmente en las zonas fronterizas, donde el acceso a servicios básicos suele ser más limitado. La entrega de juguetes y la organización de actividades lúdicas buscan llevar alegría y fortalecer la convivencia en estas áreas históricamente marginadas.








