Estados Unidos ha anunciado que ejercerá un control "indefinido" sobre la venta de petróleo de Venezuela, depositando los ingresos resultantes en cuentas bajo supervisión de Washington. Esta medida, revelada por el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, representa un nuevo capítulo en la compleja relación entre ambos países.
La decisión de EE.UU. de intervenir en la comercialización del crudo venezolano se enmarca en la política de sanciones y presión que Washington ha aplicado contra el gobierno de Nicolás Maduro en los últimos años. Desde 2019, la administración Trump impuso restricciones a la estatal PDVSA, buscando asfixiar financieramente al régimen chavista.
Ahora, el control directo de las ventas de petróleo busca profundizar ese objetivo. Según explicó Wright, el dinero obtenido de esas transacciones será depositado en cuentas "controladas" por Estados Unidos, privando así a Venezuela del acceso a esos recursos.
La medida se produce en un momento de particular tensión entre ambos países. Maduro ha sido acusado por Washington de "narcoterrorismo" y se enfrenta a cargos criminales en tribunales estadounidenses. Por su parte, el gobierno venezolano ha denunciado reiteradamente el "bloqueo económico" impuesto por EE.UU.
Analistas señalan que este nuevo control sobre el petróleo venezolano podría complicar aún más los ya deteriorados vínculos diplomáticos entre Caracas y Washington. Asimismo, advierten que la medida podría tener un impacto negativo en la ya maltrecha economía venezolana, que depende en gran medida de los ingresos por exportaciones de crudo.
Por ahora, el secretario de Energía no proporcionó detalles sobre la duración o alcance exacto de este "control indefinido" sobre las ventas de petróleo de Venezuela. Sin embargo, la decisión refleja la determinación de la administración Biden de mantener la presión sobre el gobierno de Maduro, pese a los esfuerzos de diálogo que se han iniciado recientemente entre ambas partes.











