Bairon Monroy (26) es un delantero que ha debido superar una serie de obstáculos y tragedias personales a lo largo de su carrera. Sin embargo, a pesar de los duros golpes que ha recibido, el jugador de San Marcos de Arica ha logrado mantenerse de pie y continuar con su sueño de ser futbolista profesional.
La vida de Monroy dio un giro dramático en marzo de 2023, cuando su hermano Sergio fue asesinado. Este hecho devastador se sumó a la prisión de su otro hermano, dejando al joven atacante como el principal sostén de su familia. Pese a la adversidad, Monroy decidió seguir adelante, retornando a San Marcos de Arica en 2024 por "motivos personales" relacionados a su salud mental.
Ya en su segundo ciclo en Arica, Monroy volvió a enfrentar un duro revés cuando dio positivo en un control de dopaje durante la campaña 2025. Inicialmente sancionado por dos años, el castigo se redujo a 10 días tras comprobar que el resultado se debió al consumo de marihuana en un momento de "escape" ante sus problemas personales.
"Fue por marihuana. Cometí el error de compartir un 'pito' con unos amigos. Quería despejarme un poco, no tomé buenas decisiones en ese momento, no estaba bien de mi cabeza", confesó el atacante, quien reconoce que atravesó por un período muy complicado emocionalmente.
Monroy revela que el 2025 "lo pasó muy mal" y que cometió "muchos fallos", pero que logró salir adelante gracias al apoyo de su familia y el acompañamiento psicológico que recibió. "Yo tengo a mi familia, nació mi hija y me cambió la vida. Terminar mi vida sería de cobarde. Yo sabía que esto iba a pasar, mentalmente no estaba, pero tenía que seguir entrenando. Yo soy el sustento de mi familia, he pasado por hartas cosas. Ahora a seguir para adelante, estoy al 100% y donde me toque trataré de hacerlo bien, en la vida y en lo profesional", afirmó.
Actualmente, Monroy se integra a la pretemporada de San Marcos de Arica con la ilusión de continuar en el club ariqueño, donde tiene contrato hasta fines de 2026. "Mi prioridad es quedarme, soy de la ciudad y San Marcos de Arica me ha dado todo a mí como jugador y persona. Me gustaría continuar aportando al equipo y como tengo contrato, estoy pensando en seguir", señaló.
La historia de Bairon Monroy es un claro ejemplo de resiliencia y superación. A pesar de los golpes que ha recibido, el delantero ha logrado mantenerse de pie y enfocarse en su carrera y en ser el sostén de su familia. Su determinación y fortaleza mental lo han convertido en un referente, demostrando que con apoyo y perseverancia se puede vencer cualquier adversidad.








