La futbolista guatemalteca Ana Lucía Martínez ha protagonizado una notable reinvención en su carrera, pasando del fútbol europeo a brillar en la Liga MX Femenil. Después de una exitosa etapa con Rayadas de Monterrey, donde conquistó dos títulos, Martínez asumió un nuevo desafío al fichar por Cruz Azul, donde ha logrado consolidarse como una de las figuras más destacadas del campeonato.
Cuando su ciclo en el fútbol europeo llegó a su fin, lejos de representar un punto final, México emergió como un nuevo comienzo para Martínez. Un escenario distinto, exigente y altamente competitivo que le permitió revitalizar su carrera en un momento de mayor madurez personal y profesional.
En su paso por Rayadas de Monterrey, Martínez disputó 44 partidos, acumuló 2,634 minutos y celebró 12 goles a lo largo de tres torneos. Aquella etapa se coronó con un bicampeonato histórico, que puso fin a una sequía de títulos de tres años para el club. La delantera guatemalteca se marchó por la puerta grande, dejando respeto, reconocimiento y el sello de una jugadora que siempre respondió en los momentos importantes.
Para el Apertura 2025, Martínez asumió un nuevo desafío y se trasladó a la Ciudad de México para vestir los colores del Cruz Azul. Lejos de necesitar un periodo de adaptación, encontró un segundo aire. Se aferró a la titularidad, recuperó su mejor versión y se convirtió rápidamente en un referente dentro del terreno de juego.
En su primer torneo con la Máquina, Martínez disputó 16 partidos, 15 de ellos como titular, sumó 1,199 minutos y marcó cinco goles, siendo pieza fundamental en una histórica clasificación a semifinales. Su impacto fue inmediato y sostenido: en varias jornadas fue elegida jugadora del partido y cerró el campeonato con el reconocimiento a la mejor futbolista de la liga, un premio que confirmó su influencia y liderazgo.
El 2026 no pudo comenzar mejor para Martínez. En el debut del Cruz Azul, la guatemalteca firmó un doblete y una asistencia en la goleada 5-0 ante León, actuación que le valió el reconocimiento como la jugadora más valiosa del encuentro. Una muestra más de que su talento no solo permanece intacto, sino que florece con mayor fuerza cuando se combina con experiencia y convicción.
La historia de Ana Lucía Martínez es un ejemplo de resiliencia, madurez y pasión. Su capacidad para reinventarse, creer de nuevo y seguir dejando huella en el fútbol mexicano la convierten en una de las figuras más inspiradoras del balompié femenino en la actualidad.











