El mercado laboral español mantendrá su impulso en 2026, con previsiones al alza de creación de empleo y reducción de la tasa de paro, pero con desafíos relevantes en costes laborales, regulación y productividad. Según BBVA Research, la OCDE y el Instituto Nacional de Estadística, aunque la economía española seguirá creciendo este año y generando empleo más que la media europea, las empresas afrontarán presiones adicionales, entre ellas, avanzar en la adaptación tecnológica.
Las buenas perspectivas para 2026 se apoyan en el balance positivo de 2025, con la economía española registrando un crecimiento superior al esperado gracias a la solidez de la demanda interna y el mayor aprovechamiento de los fondos europeos NextGenerationEU. El Producto Interior Bruto ha repuntado un 2,9% en el último año, lo que "se ha traducido en un aumento de la afiliación a la Seguridad Social y del empleo de aproximadamente un 2,5% respecto a 2024".
El aumento de la creación de empleo ha permitido que la tasa de paro cayera en 2025 hasta situarse en una media anual del 10,6%. Doménech subraya que el comportamiento del empleo el año pasado siguió apoyándose "en gran medida" en la población extranjera, "fundamental para compensar el envejecimiento de la fuerza laboral nativa y cubrir la demanda en sectores clave". A pesar de estos avances, reconoce que persisten retos como la baja productividad por ocupado, "que apenas remonta debido, en parte, a la reducción de horas trabajadas por empleado".
Las perspectivas para 2026 indican la continuidad de esta tendencia positiva, aunque en un entorno de leve desaceleración. BBVA Research proyecta que el Producto Interior Bruto (PIB) aumentará un 2,4% -cinco décimas menos que en 2025-, impulsando el dinamismo del mercado de trabajo. Se espera que el empleo crezca 2,3% este año, lo que permitiría reducir la tasa de paro hasta el 10% en promedio anual. Si se cumplen estas previsiones, entre 2024 y 2026 la economía nacional habrá generado más de 1,5 millones de puestos de trabajo.
Sin embargo, BBVA Research advierte que se mantendrán riesgos asociados a la baja productividad y la acumulación de costes, factores que podrían ralentizar la creación de empleo a medio plazo. Estas cifras hacen que en 2026 España mantenga una posición mejor que la media europea en cuanto a generación de empleo y descenso del paro, pero presenta vulnerabilidades.
Según los analistas de la OCDE, la "productividad española y el ingreso per cápita siguen rezagados respecto a la media europea, lastrados en parte por el reducido tamaño medio empresarial". Esta situación hace que las pymes sean especialmente susceptibles ante cualquier incremento de los costes laborales unitarios. Además, a medida que avanza el ciclo económico y disminuye la tasa de paro, las empresas encuentran más dificultades para cubrir vacantes.
Estos factores hacen prever fuertes presiones sobre la estructura de costes de las empresas. "En primer lugar, la negociación para un nuevo aumento del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) sigue presionando la estructura salarial, con el objetivo de ganar poder adquisitivo más allá de la inflación prevista, un 2,5% para 2026", precisa Rafael Doménech. A esto se suma el efecto arrastre de la subida de los salarios públicos, que actúa como referencia en la negociación colectiva del sector privado, añadiendo presión a los costes salariales totales.
En el terreno regulatorio, aunque la propuesta de reducción de la jornada laboral máxima a 37,5 horas semanales no se haya implementado, se ha anunciado la aplicación estricta de un nuevo registro horario digital interoperable con la Inspección de Trabajo, lo que "elimina la flexibilidad informal y endurece el control, lo que supone un reto organizativo y de gestión para las pymes, haciendo que la reducción de jornada sea efectiva y rígida de manera inmediata".
Además, la cuña fiscal sobre el trabajo seguirá aumentando, una tendencia contraria a la recomendada por organismos internacionales, como la OCDE, que sugieren reducir las cotizaciones empresariales de los trabajadores de bajos ingresos para fomentar la contratación.
Otro de los retos a los que se enfrenta España este año es a la necesidad de integrar eficazmente las nuevas tecnologías para mejorar la productividad. Según los datos del INE, la adopción de la Inteligencia Artificial Generativa presenta una clara asimetría, con un uso profesional limitado al 17,9% frente al 30,2% para fines privados. Esto presiona a las empresas a invertir en reciclaje profesional.
Por otro lado, la flexibilidad laboral muestra signos de estancamiento, con el teletrabajo descendiendo ligeramente hasta situarse en el 14,8% de los ocupados, lo que "podría dificultar la atracción de talento joven que demanda estos modelos híbridos", indica el experto.
En resumen, el escenario laboral para 2026 se configura con luces y sombras. Se espera que la inercia positiva mantenida desde 2025 y las cifras de crecimiento y empleo proporcionen cierta estabilidad. No obstante, la acumulación de costes regulatorios y salariales podría debilitar el ritmo de creación de empleo a medio plazo, especialmente en un contexto con escasez de mano de obra en algunos sectores y la productividad como asignatura pendiente. El gran reto será conseguir que la evolución de la regulación y la demografía no comprometan la inversión ni la sostenibilidad del sistema.





