La sensación de que el tiempo pasa cada vez más rápido es un fenómeno que muchas personas experimentan a medida que envejecen. Según los expertos en neurociencia, esto se debe a la forma en que nuestro cerebro procesa la información y crea recuerdos.
Cuando vivimos bajo las mismas rutinas y horarios, nuestro cerebro entra en "modo piloto automático" para ahorrar energía. En este estado, las acciones se vuelven mecánicas y el cerebro genera menos recuerdos, lo que hace que sintamos que ese periodo de nuestra vida pasó muy rápido.
"Cuando estás repitiendo todo el rato las mismas rutinas, la misma vida, cuando estamos en esa rueda del hámster, pues nuestro cerebro entra en modo piloto automático", explica Carlos Cenalmor, creador de un video sobre este fenómeno que acumula más de 155.000 visualizaciones en TikTok.
La percepción del paso del tiempo no depende de las agujas de un reloj, sino de la intensidad y cantidad de recuerdos que almacenamos. Cuando tenemos nuevas experiencias, el cerebro tiene que prestar atención, escuchar, adaptarse y registrar lo ocurrido, creando así huellas de memoria que hacen que esa etapa se sienta más larga.
En cambio, cuando todos nuestros días son iguales, el cerebro considera que no merece la pena guardar tanta información, y al mirar atrás tenemos la sensación de que no pasó nada en un mismo año.
Según Cenalmor, no se trata de hacer grandes cambios, sino de intentar romper el mismo patrón exacto de cada día. Cambiar el camino de vuelta a casa, aprender algo nuevo, proponerse pequeños retos o salir de lo habitual activa de nuevo los mecanismos de atención y memoria.
"Si te atreves a experimentar cosas nuevas, te desafías, te sales de lo habitual, te arriesgas a aprender y a vivir diferente, equivale a haber vivido más", señala el experto.
El mensaje es claro: cuantos más recuerdos creemos, más larga y plena se sentirá nuestra vida. Y eso, según la ciencia, está en nuestras manos mucho más de lo que pensamos.












