Los investigadores aragoneses han logrado un avance científico notable al desarrollar un cerezo que no entra en reposo invernal, convirtiéndolo en una herramienta clave para estudiar los efectos del cambio climático sobre la producción frutícola.
Este cerezo "siempreverde" mantiene su actividad fotosintética durante todo el año, a diferencia de los árboles frutales tradicionales que entran en un período de latencia durante los meses más fríos. Este innovador desarrollo abre nuevas perspectivas para comprender cómo se adaptarán los cultivos a las condiciones climáticas cambiantes.
"Tradicionalmente, los cerezos y otros frutales detienen su crecimiento durante el invierno, entrando en un estado de reposo. Esto nos impedía recopilar datos continuos sobre su adaptación al estrés hídrico y otros factores ambientales a lo largo del año", explica el investigador principal del proyecto.
Con este cerezo modificado, los científicos podrán monitorear en tiempo real el crecimiento, la actividad fotosintética y la respuesta al estrés hídrico durante todo el ciclo anual. Esto permitirá generar valiosa información sobre cómo los árboles frutales se adaptarán a los patrones climáticos futuros, marcados por veranos más cálidos y secos, y una mayor variabilidad estacional.
"Contar con un cerezo que no entre en latencia es un avance revolucionario para la investigación sobre el cambio climático y su impacto en la agricultura. Podremos estudiar en profundidad los mecanismos de adaptación de estos cultivos, lo que será clave para desarrollar variedades más resilientes", destaca uno de los científicos involucrados en el proyecto.
Los investigadores aragoneses han logrado este hito a través de técnicas de edición genética, modificando los genes responsables del control del ciclo de dormancia en el cerezo. Si bien aún queda trabajo por delante para optimizar el rendimiento y la calidad del fruto, este prototipo sienta las bases para futuros desarrollos en este campo.
"Estamos muy entusiasmados con este logro. Creemos que este cerezo 'siempreverde' será una herramienta invaluable para comprender mejor cómo los cultivos frutales pueden adaptarse a los desafíos del cambio climático. Esperamos que nuestros hallazgos puedan contribuir a la seguridad alimentaria a largo plazo", concluye el investigador principal.












