San Carlos enfrentará el Clausura 2026 entre las ilusiones de su técnico Wálter Centeno de darle a su equipo el estilo de juego ofensivo y vistoso que tanto anhela, y la imperiosa necesidad de eludir el descenso tras un complicado Apertura 2025.
Los Toros del Norte acabaron el torneo pasado en el fondo de la tabla, con apenas 13 unidades, las mismas que Guadalupe FC, pero con un peor gol diferencia que los relegó a la última posición (-15 a -16). Para un equipo acostumbrado a pelear semifinales y campeonatos, como lo hicieron siendo campeones en el Clausura 2019, esta situación de luchar por la permanencia no es para nada normal.
Con el objetivo principal de mantenerse en la máxima categoría, más allá de los deseos de Centeno de implementar su característico juego de toque y posesión, el club hizo una importante serie de contrataciones que buscan darle un vuelco total al plantel.
La ofensiva fue uno de los principales focos de refuerzo, con el regreso de dos delanteros que le dieron éxitos en el pasado: el mexicano Brian Martínez y el panameño Jorman Aguilar. Además, incorporaron al defensor Pablo Camacho y al portero salvadoreño Mario González.
Sin embargo, también tuvieron que desprenderse de nombres importantes como Wílmer Azofeifa, Bryan Oviedo y Jaylon Hadden, en un proceso de depuración de la plantilla.
El inicio del torneo será clave para San Carlos, pues en sus primeros cinco partidos solo enfrentará a un equipo grande, el campeón nacional Alajuelense, lo que podría ser una oportunidad para sumar puntos desde el arranque. En contraste, su rival directo, Guadalupe FC, deberá vérselas con tres equipos grandes en ese mismo período.
Más allá de la lucha por la permanencia, está en juego el peso de la historia y la ilusión de una afición que anhela un cambio de rumbo para recuperar la gloria pasada. El proyecto de San Carlos en primera división se juega mucho más que su mera supervivencia en la máxima categoría.












