Quito, la capital de Ecuador, mantiene un sistema de restricción vehicular conocido como Pico y Placa, con el objetivo de reducir la congestión en las calles de la ciudad. Esta medida implica que los conductores deben evitar movilizarse en sus vehículos durante horarios específicos, dependiendo del último dígito de la placa.
El miércoles 7 de enero, la circulación está restringida para los vehículos cuyas placas terminan en 5 y 6, de 6:00 a 9:30 de la mañana y de 16:00 a 20:00 de la tarde y noche. Esta prohibición aplica tanto a automóviles como a motocicletas.
Las sanciones por incumplir la norma del Pico y Placa son graduales: la primera infracción conlleva una multa de $72,30, que equivale al 15% del salario básico unificado (SBU); la segunda infracción asciende a $144,60, es decir, el 30% del SBU; y la tercera infracción debe pagarse $241, que representa la mitad de un SBU.
Cabe destacar que, tras las reformas a la ordenanza que regula esta restricción vehicular, ya no se permite la retención de los vehículos que circulen en horario del Pico y Placa. Además, los días feriados y de fin de semana hay libre circulación, ya que no se aplica el régimen de Pico y Placa.
Adicionalmente, la ciudad de Quito ha implementado contraflujos en cuatro vías principales, con el fin de disminuir aún más la congestión vehicular. Estos contraflujos se activarán toda la semana, tanto en horarios matutinos como vespertinos, en las siguientes avenidas: Velasco Ibarra, General Rumiñahui y Mariscal Sucre.
El sistema de Pico y Placa y los contraflujos son estrategias clave que buscan mejorar la movilidad y reducir la contaminación en la capital ecuatoriana, que enfrenta desafíos constantes debido al crecimiento de su parque automotor.











